De tres lanzamientos solo acertó uno con 70,08, pero no le alcanzó para entrar en la final

Por: Fanny Tayver Marín 17 agosto, 2016

Río de Janeiro

Roberto Sawyers no logró avanzar a la final del lanzamiento de martillo de los Juegos Olímpicos Río 2016 y eso le duele en el alma.

Él sabe que estaba para más y salió frustrado de la jaula, porque de los tres intentos solo acertó el primero, con una ejecución que alcanzó 70,08 metros.

Tito, como se le conoce a Sawyers, llegó a la cita olímpica tras lanzar 77,15 metros en República Checa; sin embargo, en el gran reto falló.

Es psicólogo, trató de mantener la calma, pero estaba contrariado, aturdido y sin respuestas.

Todo salió al revés de lo que había planeado y lo que había entrenado.

Iba empapado en sudor, porque el termómetro marcaba más de 30 grados en el Estadio Olímpico João Havelange y sin pronunciar palabra alguna solo se preguntaba por qué no pudo hacer la mejor ejecución de su vida.

Trató de ser fuerte, se detuvo para atender a la prensa que lo esperaba en zona mixta y no se pudo contener.

A ese hombre fuerte y corpulento se le quebró la voz y comenzó a llorar mientras daba declaraciones, porque él creía que había decepcionado a su mamá, doña Patricia Furtado, quien lo veía desde las gradas del Engenhão, como le llaman a ese recinto.

Roberto Sawyers sabe que estaba para más y salió frustrado de la jaula, porque de los tres intentos solo acertó el primero. Al ver a su madre, el atleta estalló en llanto,
Roberto Sawyers sabe que estaba para más y salió frustrado de la jaula, porque de los tres intentos solo acertó el primero. Al ver a su madre, el atleta estalló en llanto,

Pensaba que le quedó mal a quienes lo apoyan y, lo principal, se golpeó él mismo.

Mientras daba declaraciones tuvo que hacer varias pausas para llorar como un niño desconsolado.

Se fue al control antidopaje, al que han tenido que pasar todos los exponentes del atletismo costarricense tras competir.

Y ahí, mientras efectuaba todo el protocolo, las lágrimas bajaban por su rostro.

Se había calmado un poco, pero cuando al fin vio a su mamá, la abrazó y lloró más, mucho más.

Doña Patricia lo abrazaba y sus palabras fueron la mejor voz de aliento que pudo escuchar en ese momento.

"Hijo, estoy orgullosa de ser tu mamá. De verte hoy representando al país. Esto de hoy te hará más fuerte, mejor persona y mejor atleta. Desde hoy voy a ahorrar para ir a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, donde sé que estarás", le dijo la mamá.

Él la abrazó y le pidió perdón por fallarle. Ahí fue donde todo cambió.

La escena conmovió a la afición brasileña y de otras partes del mundo y comenzaron a aplaudirle a Sawyers.

El tico tuvo que secarse las lágrimas, porque el impacto fue tal que se hizo una fila para que la gente se tomara fotos con él.

La Nación le consultó al costarricense qué significan todas esas lágrimas que derramó y respondió: "Dolor, insatisfacción, te sentís en deuda a veces, es algo complejo de entender porque emocionalmente uno quiere representar al país, a la bandera, que todo el mundo esté feliz, pero es difícil hacerlo".

Un poco más sereno, pero con la frente en alto, Sawyers trató de explicar ese tormento que le tocó vivir.

"Uno siente que los decepciona y ahí vienen las lágrimas, el dolor de uno por saber que podía estar en la final, que era un candidato a estar en la final y romper el paradigma todavía más... duele, eso duele", confesó.

Y agregó que no entiende porqué a otros sí les fue mejor.

"La envidia de que todos los demás lo hagan y todos somos iguales, yo tengo dos brazos y dos piernas y es difícil sentir esa impotencia. Ahí vienen las lágrimas".

Sin embargo, un consuelo para él fue ver que el campeón del mundo en lanzamiento de martillo, el polaco Pawel Fajdek, también quedó fuera de la final, porque eso resume que la prueba fue difícil para todos.

"El campeón del mundo quedó fuera, entonces... (llora)... esto demuestra lo difícil que es venir aquí, un campeón del mundo y demuestra que no es fácil estar en este escenario, yo no me creo menos que nadie, yo quería una medalla, ser medallista, porque aquí puede pasar cualquier cosa", dijo desconsolado.

Pero luego analiza que hay muchas posibilidades más.

"Estamos en un proceso en el que debemos unirnos, no pelear más el Icoder, Comité Olímpico, federaciones y el Gobierno. Los exhorto a crecer, a trabajar de buena fe, no con cuestiones personales y van a ver que las próximas generaciones de Costa Rica van a hacer cosas muy grandes", apuntó Sawyers.

En su grupo el tico quedó décimo, pero en la tabla acumulada cerró en la casilla 24.

"Es difícil para mí, relativamente triste porque tenía una meta grande para mí y para el pueblo de Costa Rica, yo soñé con esto toda la vida, son cuatro años de preparación y es difícil de explicar", relató.

Él más que nadie sabe que llegar a unos Juegos Olímpicos no es fácil, "pero uno tiene la sensación de que quedó debiendo, que no se logró el objetivo, que no es una derrota solo mía, sino de la gente que me apoya".

Sin embargo, también cree que abrió el camino para que el atletismo aspire a más en otras modalidades que no son las tradicionales, al menos para Costa Rica.

"Si uno lo mira bien, ha sido un gran triunfo para lanzamientos en Costa Rica, senté bandera aquí y eso me satisface, pero no es suficiente para lo que yo he venido soñando desde hace mucho tiempo. Agradecerle a las entidades deportivas por el apoyo", acotó.

El resultado no es lo que él quería, pero afirma: "Quiero que sepan que aquí hubo un guerrero y que hice lo que pude".

"Las personas tienen la percepción de que uno viene aquí a pasear, como dicen, pero es muy difícil, no saben lo que hay detrás de un atleta y todos los días de esfuerzo, yo le agradezco a los medios de comunicación por el esfuerzo de estar aquí con nosotros".

La forma en que cómo se dio su resultado es en parte lo que lo inquieta.

"Es muy difícil en tres lanzamientos, uno toma un año entero con repeticiones, son 7.000 u 8.000 lanzamientos al año que uno hace para estar aquí y al final son solo tres, así es el proceso, unos lo logran, otros no".

La progresión de Sawyers en los últimos años ha sido notoria, pero no sabe qué pasará con él.

"Pensar en mi futuro deportivo, ver si podemos seguir, estoy en el punto donde puedo seguir creciendo deportivamente, tengo 29 años y estoy en mi mejor momento y podría seguir seis años más, pero hay que sentarse a hablar", finalizó el nacional.