Por: José Luis Rodríguez C. 8 marzo, 2014

Cañas. Uno sin aire por gritar a sus muchachos, el otro sin aliento por el calor imperante y porque, apenas a los 14 años, es uno de los pilares sobre los que Heredia basó el dominio con el que ayer venció 72-62 a Liberia, para arribar a la final de los Juegos Nacionales.

El padre, Henry Martínez, entrenador, y el hijo, Avery Martínez, son la sangre que encauza a los florenses, que hoy se miden contra San Ramón, que ayer derrotó por 75-71 a Escazú.

Este juego será a las 12 m., dos horas después de que Liberia y Escazú se trenzen por el bronce.

El escenario en ambos casos será el gimnasio Municipal de Cañas, el mismo que ayer vio la demostración de Avery en el tercer y cuarto períodos, cuando Liberia recortó una distancia de 19 puntos y llegó a poner el marcador 48-51.

En esos instantes en que los liberianos acechaban hasta el primer pase, a la espera de un error, Avery tomaba el balón y aceleraba su delgada y alta figura hacia el aro, hasta cosechar 17 puntos, uno menos que Marco Chacón, de Liberia, otro “flaco” que tiene la pasta para llegar a la Primera División.

Chacón, al que el técnico Adrián Peralta descansaba por el extenuante calor que imperaba, luchó y luchó ante la fuerte defensa rojiamarilla para sumar 18 puntos.

Avery Martínez lanza la pelota ante la marca del liberiano Adrián Lliva durante la semifinal jugada ayer en el gimnasio de Cañas. | RAFAEL MURILLO
Avery Martínez lanza la pelota ante la marca del liberiano Adrián Lliva durante la semifinal jugada ayer en el gimnasio de Cañas. | RAFAEL MURILLO

Mas él y Milton Jiménez, que cerró con 15, no pudieron resistir los contraataques que montaron Martínez y el “ropero” David Shedden.

Shedden no solo tiene la fuerza de dos o tres, sino que sabe mover muy bien su corpulencia tanto al ataque como en la defensa.

Los números de Shedden, con tres rebotes –la mayor cantidad del juego– y 10 puntos, desnudan que él y Martínez son gran parte del secreto con que triunfa Heredia.

“Acá no hay figuras, somos una familia, para mí es un orgullo tener a mi padre como entrenador, estoy siguiendo sus pasos. Espero en Dios que podamos ganar”, dijo Avery, cuya talentosa sangre marcó el rumbo hacia la esperada final.

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