Por: Fiorella Masís 9 mayo, 2016

Kenia Rodríguez hizo historia en el judo de Costa Rica 16 años después de haberse retirado.

El 30 de abril se clasificó a los Juegos Olímpicos de Río 2016, con lo que se convirtió en la primera mujer que lo hace en esta disciplina por el país.

El boleto lo logró con los colores de una nación que le dio un nuevo aire para disfrutar lo que más le gusta.

Rodríguez nació hace 43 años en Guantánamo, Cuba. Ahí creció en medio del judo, que reforzó con la carrera de Educación Física.

Estuvo en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 con su país, y aunque eso marcó su carrera, también significó una pausa de casi 13 años como atleta.

"Gané dos peleas y en la tercera un árbitro mexicano me la quitó y me decepcioné, entonces me retiré y me quedé como entrenadora", recordó Rodríguez.

Su carrera la empezó a ejercer desde ese lado de la acera, aunque admite que siempre continuó activa.

Kenia ya no podía competir más con Cuba, pues la renuncia de un atleta a esa selección es irrevocable.

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Pasaron seis años y fue entonces cuando se topó con la oportunidad de vivir en Costa Rica. La razón principal fue los bajos salarios que, a su criterio, se reciben en el país caribeño.

"Siempre decía que cuando me retire del judo me voy a otro país. Una amiga me dijo que era bien bonito aquí y me dijo que me viniera", contó.

Rodríguez llegó sola; luego la acompañó su hijo, hoy de 17 años. Pasó por el proceso para nacionalizarse, algo que consiguió en 2009.

Todo siempre al lado del judo, pues fue mediante él que tuvo su primer trabajo.

"Me fue bien. Gracias al Comité de Deportes de San José empecé a dar clases al equipo de judo y todavía sigo ahí".

Pero las ganas por volver a la competencia nunca desaparecieron.

"Costa Rica también fue una buena oportunidad para seguir compitiendo y hacer lo que me gusta, que es el judo".

En 2013 le dijo al presidente del Comité Olímpico Nacional, Henry Núñez, que deseaba volver a la contienda.

"Fui a Cuba a entrenar un mes con el equipo de mujeres. Yo estaba loca por competir, pero al inicio no tenía papeles".

Su objetivo se cumplió; retomó su carrera y hoy tiene la recompensa. El sentimiento para ella es el mismo, asegura que siente amor por Costa Rica.

"Siempre que viajo lo hago con el Jesucristo de la Misericordia y con la bandera de Costa Rica", afirmó.

16 años atrás no imaginó que tendría una nueva oportunidad para asistir a los Juegos Olímpicos. Hoy está a las puertas de su revancha con la bandera nacional en el pecho.