Tica asegura que debe hacer muchos sacrificios para mantenerse en la élite del boxeo mundial, pero todo vale la pena al contar con el respaldo de su familia.

Por: Cristian Brenes 28 mayo

Hatillo

Hanna Gabriel retuvo sus títulos mundiales de las 154 libras de la Asociación Mundial de Boxeo y la Organización Mundial de Boxeo (AMB y OMB) este sábado y en medio de su euforia destacó que esta defensa tuvo un sabor especial, ya que logró imponerse pese a todos los sacrificios que debe hacer ahora al ser madre y esposa.

La tica derrotó a la canadiense Natasha Spence por decisión unánime y lejos de estar satisfecha dice querer mucho más: pelear cada cuatro meses y enfrentarse de nuevo a la dominicana Oxandia Castillo, quien se impuso ante la nacional en 2013. Eso sí, la campeona espera que se le respete su condición y, por ende, si quieren retarla tendrá que ser en suelo costarricense.

¿Cuáles fueron las claves para el triunfo?

Ella es muy rápida, pero yo traté de ser explosiva y más veloz. Creo que en muchas ocasiones la conecté primero y mientras ella me metía un jab yo ya la había golpeado con un jab y una recta, así que considero que sobrepasé su velocidad. Quería desgastarla conforme pasaban los asaltos para que no se moviera igual y aunque no me dejó golpearla mucho abajo porque me agarraba, se notó que yo no necesité de esa estrategia.

"Incluso, me pidió la revancha y le dije que sí, pero después de unas peleas, para que ella crezca y yo haga lo mismo".

¿Qué viene ahora para Hanna Gabriel?

Quiero pelear contra Oxandia Castillo, así que vamos a ver si se concreta. En todo caso quiero unificar el título de CMB (Consejo Mundial de Boxeo), enfrentar a Mikaela Laurén y Clarisa Cheats, quien al parecer ya está en profesional. Hay mucho por hacer y vamos para grandes cosas.

"La que quiera pelear conmigo que venga a Costa Rica o que me paguen bien para ir afuera. La campeona decide donde pelea, porque nada como estar en casa y tener a la gente en el oído de uno y sentir esa adrenalina".

La rival le pidió que fuera para delante y lo hizo, pero con inteligencia. ¿Cuánto ha crecido Hanna Gabriel tras el campamento que realizó en Las Vegas?

Don Rafael Vega (presidente de la Asociación Costarricense de Boxeo Amateur) me dice que los golpes no son alimento y es así, por lo que hay que ser muy inteligente. Esto lo he aprendido de Bryan (Tiquito) y mi entrenador, Pedro González, quien ha sido muy táctico.

"Se vio la diferencia con todo lo que aprendimos en Las Vegas el año pasado y todo el esfuerzo que hizo mi equipo. Al ser madre y esposa esto no es tan fácil y no es igual, porque todo el mundo tiene que ayudarme, estar a disposición a las horas que puedo, adecuarse por si necesito ir a dejar o recoger a mi hija o si tengo que descansar. Realmente cuento con un equipo maravilloso y no me puedo sentir más que bendecida".

¿Qué tan complejo es mantenerse así en la élite?

Es muy complejo, pero se puede con el apoyo de la familia. Mi esposo es mi pilar; mi mamá y mi suegra, así como todos en mi familia son maravillosos y sin ellos no se puede. Sin organización, sin un equipo dispuesto a trabajar a las horas a las que se pueden, no a las que se quiere, no se podría lograr todo esto. La productora y la promotora también son excelentes.

¿Qué tanto ha cambiado Hanna Gabriel?

Eso no me toca juzgarlo a mí. Lo que debo hacer es ver la pelea, analizar qué hice y qué dejé de hacer. Espero sentirme satisfecha porque adelantados los asaltos y cuando fui agarrando un poco de distancia y confianza se notó lo que puedo hacer a corta distancia.

Señala que tiene muchos planes. ¿Cuándo volverá a pelear?

Espero que en cuatro meses, porque ahora es diferente al contar con una promotora que nos está apoyando. Quiero pelear cada tres o cuatro meses, así que espero estar en escenarios más grandes y con mejores peleas para que la gente lo disfrute y el boxeo siga creciendo.

Desde octubre del 2015 no peleaba en Costa Rica. ¿Qué sintió al ver un gimnasio casi lleno?

Salí al cuadrilátero con una canción muy movida porque quería que la gente sintiera la misma alegría que siento yo al escucharla. Esperaba que la gente viera lo feliz que me sentía y que bailaran conmigo. La afición disfrutó y solo puedo agradecerles.

"No puedo explicar con palabras lo que siento. Esto es una bendición y es maravilloso lo que significa para un boxeador tener a tanta gente gritando por uno, porque hace muchos años íbamos a los eventos y solo llegábamos los boxeadores y los familiares; así que esto es grande".

¿Qué pasaba por su cabeza en el cuadrilátero cuando el público se volcaba con usted?

Fue maravilloso. La energía que se siente es motivante, uno se llena de adrenalina y quiere dar más y más. Me sorprendió mucho que pudiera superarla en velocidad y aunque me amarró mucho y no pude golpearla tanto abajo, todo salió bien.

Pocos boxeadores en Costa Rica llenan un escenario, ¿qué tan difícil ha sido?

Todo es muy difícil y tiene su complejidad, pero Dios ha sido maravilloso conmigo desde el día uno y siempre he dicho que mi vida está en manos de él. Cada pelea depende de lo que hagamos y lo que entrenemos, pero el resultado tiene un propósito, porque Dios quiere que aprenda algo.