21 diciembre, 2015

Siempre he dicho que la madera de los atletas que se dedican al ciclismo es muy distinta de la de otros profesionales, siempre con el objetivo de salvaguardar a un líder a través del sacrificio sin solicitud. Es hasta cierto punto normal que algunas situaciones de carrera propicien roces por el acomodo dentro del pelotón y para cumplir las obligaciones de abastecimiento a los compañeros o de arropar a su jefe de filas. Ese roce poco se nota en la televisión, pero sucede todos los días.

Muchos corredores se exasperan con alguien en carrera y pueden existir intercambios de palabras, posiblemente hasta insultos. La mayoría de las veces los pedalistas dialogan con los otros ciclistas al terminar la etapa y lo mas común es que haya una disculpa de por medio.

A quien se les ha tomado infraganti en el acto de agresión durante la etapa o al final de la misma normalmente la organización los expulsa. El daño a una carrera ante este tipo de comportamientos puede afectar demasiado y la imagen de la competencia y de los patrocinadores queda entintada. Ayer en carrera, en la etapa 6 de la Vuelta a Costa Rica, hubo un intercambio entre los equipos Reitt Zumco Mincho y Frijoles Tierniticos que resultó en una llamada de atención para dos corredores (Ronald Araya y Cesar Rojas). Pero en la noche en sus hoteles alguien decidió tomar el asunto personal y llevarlo a los puños y a las agresiones.

Como no estuvimos ahí para presenciar tan denigrante espectáculo difícilmente podríamos señalar quién es el agresor y quién el agredido, aunque sí hubo heridos que lamentar y esperamos que Nieves Carrasco y un miembro del equipo Leones Naranjas se recuperen pronto. Si bien este altercado no fue en carrera queda circunscrito en el espíritu de la Vuelta y antes de la etapa 7 a ambos equipos se les dijo que la situación no se podía trasladarse a competencia nuevamente y quedaban advertidos.

Sinceramente afectar a todo el equipo sería injusto pues no sabemos a ciencia cierta quienes estuvieron presentes en el altercado, pero sí tenemos conocimiento de que hubo incluso personas que no pertenecían al staff de los equipos con injerencia en el problema.

Es un lástima que sabiendo en el seno de cada equipo quienes causaron todo este problema --y sabiendo que se podría seguir afectando a sus filas-- no hayan separado ellos mismos a quien haya infringido la disciplina del equipo. Yo me acuerdo que una vez Bjarne Riis separo del equipo a Andy Schleck y a Michael Rogers en una Vuelta a España porque se les ocurrió llegar en la madrugada en plena carrera. En nuestro ciclismo necesitamos aprender todos a ser profesionales en todos los sentidos. No es llevar las cosas al extremo de lo puritano pero lo suficientemente apegado a la lógica y respeto de una carrera, que en este caso es de puntuación UCI.

En carrera son los comisarios designados por la UCI los que ponen en acción el reglamento pero también está en la dirección de la carrera tener mano firme para evitar que se le escape la imagen de un evento que ya había tenido al inicio un incidente que, aunque fuera de control por imprudencia de un civil, le puso un grave traspié al evento. Entiendo que una investigación a fondo es necesaria para tratar de ser lo más justos e imparciales posibles, pero a veces hay que tomar medidas drásticas para sentar un precedente. El equipo de Mainor Rojas, vestido de amarillo, decidió no tomar la salida cuando se les indicó que no habría sanciones en carrera por parte del comisario y que ellos también quedaban advertidos.

Aún falta mucho por investigar para darle al clavo a este asunto, pero la carrera tiene que seguir y los que corren en orden no tienen la culpa. En el primer tramo controlado de esta etapa 7 con salida en Limón se le insistió al equipo Reitt Zumco Mincho que volviera a carrera mientras algunos corredores se acercaban al auto del comisario adjunto para saber si la carrera iba normal. Un chico del Nestlé Giant (Román Villalobos) incluso abogó por los corredores más jóvenes del equipo Naranja para que los dejaran continuar. Pero los leones ya no regresaron.

A la mayoría de los muchachos con los que hablamos les pareció un muy feo episodio del que incluso no tenían más que detalles, pero se sentían apenados de a los ojos del mundo la gente puede generalizar de que aquí no hay orden. Yo lo que le digo a la comunidad del ciclismo internacional es que aquí hay muy buenos ciclistas y lo están demostrando, sobre todo los que tiene menos de 25 años. A eso viene uno a las carreras de nuestros paises, a ver a estas nuevas figuras que tienen mirada limpia y uniforme transpirado por el sudor de carrera.