24 diciembre, 2015

Paraíso

Cuántas veces no hemos escuchado que las alianzas pueden llegar ser la mejor arma en una carrera y no por falta de gregarios ni por falta de fuerzas, sino por la inteligencia derivada de la experiencia del rival.

En las dos ocasiones que la 51º Vuelta a Costa Rica subió al cerro de la muerte por ambas caras esperábamos que algunos equipos encontrarán intereses comunes para tratar de hacerle mella a la confianza del líder Juan Carlos Rojas.

Sin embargo creemos que los esfuerzos de esos otros equipos interesados se dieron de manera aislada, creando ciertas consecuencias en las fila de los Frijoles Tierniticos – Arroz Halcón Roes pero nunca dando ese golpe maestro para dejar al capitán de los verdes en serias dificultades.

César Rojas sí sufrió en un par de ocasiones ante los latigazos enemigos pero nunca realmente tocó fondo en la penúltima etapa, tanto que recibió el impulso de su hermano para atacar por los puntos del único premio de montaña de Categoría Especial en la Vuelta. Particularmente hoy el equipo Coopenae Extralum Economy fue el que poco a poco hizo mella con insistentes ataques del incansable Rodolfo Villalobos hasta dejar a Juan Carlos con su hermano en el grupo de los favoritos al lado de Josué González, Bryan Villalobos (CEE), Román Villalobos, Daniel Bonilla y Joseph Chavarría (NES).

En los instantes en que Cesar decidió partir por la cima del premio --que aún estaba a unos 10 kilómetros-- creímos que ya estando solo Juan Carlos recibiría más presión, quizás con un intento de Chavarría o del mismo Román, uno que podría haber complementado González para poner un poco en jaque al maillot amarillo. Pero no sucedió. No sabemos si fue mucha la cautela, no había fuerza suficiente o quizás se consideró una movida muy tempranera.

Y a pesar de que faltaban 90 kilómetros, con casi 80 de descenso constante, César Rojas se agenció los puntos que le dieron el liderato del mejor escalador y se lanzó a una aventura dura en solitario aunque nunca arriesgando de manera extrema en bajadas donde rozó los 85-90 kms/hr, maniobrando por incontables curvas, pozos y al final una valla humana que recibió a la caravana en Cartago y continuó hasta el parque central de Paraíso.

En esa larga bajada César sostuvo una ventaja de más de minuto y medio y no fue sino hasta el cierre cuando en los ultimos 5 kilómetros se asomó físicamente la persecución a las espaladas del menor de los Rojas quién confesó ya venía con lo mínimo necesario para poder coronar la fuga.

Pero atrás el infortunio le puso el pie a Román cuando un perro callejero se cruzó la vía para derribarlo. Aunque fueron segundos angustiosos para reincorporarse a la bici y tratar de no ceder más segundos, Villalobos dijo que creía injusto que si él estaba haciendo la carrera ya lanzada JC no esperara al hombre que había trabajado los ultimos kilómetros buscado deshacerse de esos 3 segundos de diferencia entre ambos en la general en la línea de meta.

Rojas dijo que no se había dado cuenta a ciencia cierta de lo sucedido porque traía a Josué a su rueda.

Entendemos que es una situación al límite cuando iban persiguiendo a César que ya estaba a menos de 1 minuto dentro de los ultimos 4 y medio kilómetros cuando sucedió la caída de Román, quien perdió al cierre 40 segundos 15 segundos con el suéter amarillo.

Con la carrera lanzada es difícil reaccionar con un parón, pero entendemos la frustración desde la perspectiva de Villalobos que sentía que él era quien había propuesto la carrera en la persecución final. Estas son leyes no escritas en el ciclismo y en cada situación siempre habrá una reacción distinta. Pero es un hecho que fue una circunstancia ajena a la carrera la que le dio al traste a la oportunidad de Román.

Nosotros no somos los directores deportivos de los equipos que buscaban descontarle a Juan Carlos pero apreciamos que de haberse dado una colaboración mutua quizás se podría no solo haber no descontado al líder sino quizás hasta haber peleado la victoria de etapa para NES y CEE.

La picardía es un ingrediente que juega al gane aunque no siempre dará el resultado buscado, pero que nos muestra el arrojo de un corredor que busca ganarlo todo.

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