La atleta nacional volverá a la maratón en 2018, con la prueba de Londres. De hacer un buen tiempo, le abrirá las puertas al proceso olímpico.

Por: Fiorella Masís 16 octubre
Gabriela Traña viajó a París a inicios de esta semana. | RAFAEL MURILLO
Gabriela Traña viajó a París a inicios de esta semana. | RAFAEL MURILLO

Gabriela Traña ha tenido un 2017 intermitente en el atletismo. Lo empezó volviendo a la competencia y con la intención de hacer la marca de maratón para el Mundial, pero le fue imposible.

Después de eso su concentración estuvo puesta en proyectos personales, y aunque nunca dejó de entrenar, lo hacía a otro ritmo.

Nuevamente la fondista busca un segundo aire y a partir de noviembre hará pretemporada con miras a la Maratón de Londres (22 de abril) y su rendimiento le dirá si está lista para un proceso olímpico. Por ahora las puertas están abiertas.

Marca a presión

—¿La intención es empezar este proceso para buscar los Juegos Olímpicos?

—Con toda sinceridad, lo que yo creo es que si corro en Londres, me siento bien y hago un tiempo respetable, pensaría en esa posibilidad. Si hago todo el proceso bien, a conciencia, me esfuerzo, pero si no hago una marca respetable, definitivamente no insistiría en algo para lo que de repente el cuerpo no da. Esperamos por eso hacer el proceso como se debe, completo, con los meses que son, con buena distribución y tratando de trabajar bien, para obtener el mejor resultado, por lo menos estar corriendo en 2:45, si logro correr en ese tiempo estaríamos pensando en esa posibilidad.

—¿Entonces la puerta sigue abierta?

—Sí, sí, todavía hay esa posibilidad.

—¿Cómo se siente ante este reto?, porque hubo momentos en los que buscó marcas pero quedó lejos.

—Me siento bien, a veces uno está como saturado de lo mismo. Ahora estaba agotada por otras razones y por otras actividades. El iniciar un nuevo proceso de maratón es como la emoción y ver qué va a pasar. Hay un grupo de trabajo muy bonito con otros atletas y eso es motivamente. Lo bonito de la maratón no solo es la competencia como tal, sino todo el proceso y en los procesos anteriores mucho lo trabajé sola y ahora estamos conformando un grupo que también estará en Londres (22 de abril) y otros en la Maratón San José en mayo. Eso es importante porque no va a estar uno solo.

—Al estar tantos años en el atletismo, ¿se embotó?

—Sí, a veces hay como eso. No es la primera vez, en el 2001 o 2002, cuando estaba terminando el bachillerato en la universidad e iniciando la licenciatura, estaba super cansada, las marcas no salían e inclusive en un Campeonato Centroamericano y del Caribe una atleta de Colombia me decía que era normal, que pasaba cada 7 u 8 años. A veces hay temporadas en que nada sale, o uno se siente muy cansado o ya no tiene las mismas ganas, circunstancias que hay alrededor, pero esa atleta me dijo que descansara y luego volviera. Recuerdo que ese año inicié la licenciatura con el 50% de los cursos, para entrenar más, y logré ir a mi primer campeonato mundial, pasé a otro nivel después de esa pausa, vamos a ver qué pasa ahora, uno no conoce sus propios límites y hasta que uno retome el entrenamiento con la intensidad que venía manejando, puede saber exactamente en qué nivel está. Esperemos que sea como en el 2003, que hay un segundo aire y uno tiene un nivel inclusive mejor del que dejó. Si Dios lo permite y todo está bien, vamos a hacer ese proceso bien fuerte y ver qué resulta.

—No ha estado cerca de sus mejores tiempos. ¿La idea es conseguirlo ahora?

—Sí, exacto, esa es la idea y todo radica en el entrenamiento. Las otras veces estoy súper conciente de que no se logró hacer eso porque no se podía hacer la misma cantidad de sesiones, por más que uno se esforzaba salían otras cosas en el camino, tanto en la vida personal como inclusive en la parte de salud. En la parte médica hemos identificado algunas deficiencias que no sabía que tenía porque uno lo toma como un cansancio normal y creo que esa parte médica y científica se vuelve muy importante para corregir lo que uno viene haciendo mal y eso permite un mejor estado de salud y tolerar mejor la carga de entrenamiento.

—¿Por qué no empezar el proceso olímpico en los Juegos Centroamericanos de Managua?

—Porque sigue sin ser segura. Hace dos o tres meses se dijo que no habría maratón. Hubo una prueba de cinco mil (en Costa Rica) que se iba a considerar como la otra opción para ir a los Juegos Centroamericanos, pero tuve un pequeño desgarro unos ocho días antes de la competencia, entonces no participé. La maratón hasta el momento no hay seguridad de que se vaya a hacer y empezar un proceso para que luego no la hagan, eso es sumamente complicado.

—¿Qué piensa de que en este momento no haya posibilidad clara de que Costa Rica busque marca de maratón en los Juegos Olímpicos?

—Normalmente es una prueba que la hacen personas de más edad y de repente las muchachas que están en atletismo con cierto rendimiento están enfocadas en pruebas más cortas. Eso también abre la posibilidad, porque si ahorita no hay alguien que esté corriendo a menos de 2:40, pues en realidad uno tiene todavía esa espina. Cuando yo corrí en 2:38 (2011 en Berlín) me sentí bien, como que podía correr en menos. La forma cómo entrené en ese momento fue parecido a como vamos a hacer ahora, con un grupo de gente que también hacía la maratón en un tiempo parecido, obviamente con objetivos y marcas diferentes, pero trabajábamos en grupo.

El punto que no haya alguien en este momento es que se debe a eso: el trabajo de maratón tiene que ser más en grupo, cuando lo he hecho sola ha sido mucho más complicado, no siempre se sacan los tiempos. Las mujeres tenemos la ventaja que hay más hombres y a veces nos pueden acompañar o halar.

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