Daniel Simmons, en su primer año al frente de los poetas, admitió que nunca hubo presión por ser campeones invictos, pero aseguró que los récords están para romperse

Por: Juan Diego Villarreal 9 septiembre
Coopenae San Ramón celebró el sábado su tercer título en la historia. Los poetas no pierden un partido desde el 26 de mayo del 2016, cuando cayeron en la final ante Brenes Barva.
Coopenae San Ramón celebró el sábado su tercer título en la historia. Los poetas no pierden un partido desde el 26 de mayo del 2016, cuando cayeron en la final ante Brenes Barva.

Con un técnico novato en el banquillo, que iba a ser el primer asistente, pero que terminó dirigiendo al plantel, Coopenae San Ramón alcanzó el viernes su tercera estrella en la Liga de Baloncesto Superior al vencer a Brenes Barva 79-70 y coronarse campeón del 2017.

San Ramón se consagró como el monarca sin perder un solo partido en el torneo, gracias al trabajo en equipo, el esfuerzo y la unión de grupo del todo el plantel.

Los poetas sumaron 22 partidos invictos, incluyendo la fase regular, playoff y la final. Desde 1984 ningún equipo había conseguido tal hazaña. El último monarca del baloncesto tico que logró el cetro sin caer una sola vez en el certamen fue el Seminario E.L. de Jaime Peña hace 33 años.

La última derrota de los ramonenses fue precisamente ante Brenes Barva, el 26 de mayo del 2016, en la final de la temporada anterior cuando cayeron 75-68. Es decir, hace 15 meses y 15 días. Ese partido lo ganó la entrenadora Mariela Iglesias.

"Para nosotros, para el equipo y para el cantón es un gran orgullo ganar el campeonato nacional y más en forma invicta. El ganar el cetro es el mayor aliciente, máximo que enfrentamos a un rival muy complicado, pero siempre logramos mantenernos unidos para alcanzar nuestros objetivos", aseguró Isaac Conejo, distribuidor del cuadro poeta.

El ramonense indicó que el invicto nunca les quitó el sueño, no hubo presión, porque el campeonato siempre fue el objetivo.

"Siempre hubo momentos difíciles, aunque nunca pensamos en el invicto. La clave fue mantenernos unidos, como hermanos sin importar el problema, porque sabíamos que pasara a lo que pasara nuestra meta principal era ser campeones, tal y como lo logramos", destacó Conejo.

Por su parte, Daniel Simmons, quien se retiró como jugador y asumió la dirección del equipo ante la imposibilidad del técnico estadounidense Joshua Erickson, tuvo su bautizo de fuego y aprobó con buena nota al ser campeón en su primera experiencia en el banquillo.

"Los récords están para romperse. San Ramón hizo historia con un grupo de jugadores que se esforzó en la cancha. Nosotros ajustamos las piezas, pero fueron ellos quienes al final sacaron los partidos. Nosotros nunca hablamos del invicto, no hubo presión, pero ganar el campeonato sin una sola derrota es la cereza del pastel", aseguró Simmons.

Daniel, quien hasta la temporada anterior fue el capitán de Coopenae San Ramón, indicó que al principio le costó un poco asimilar su nuevo rol, pero no se arrepiente de haber tomado la decisión de afrontar el reto.

"Iba ser el asistente, pero al final el entrenador que habían designado no pudo incorporarse, por lo que tomé su lugar y creo que las cosas nos salieron bien. Como técnico debo ser menos emocional e ir madurando. Vamos a esperar qué piensa la directiva para el próximo año", puntualizó Simmons, quien jugó con San Ramón, Liceo de Costa Rica, Seminario y Barva y además ganó seis títulos.

El dominicano Amaurys Ripoll comentó que el cetro se vino forjando desde la pretemporada y a pesar de que en el último partido estuvieron gran parte del juego abajo en el marcador ante Brenes Barva, estaban seguros de que sería el último duelo del torneo.

"En realidad nunca tuvimos presión por el invicto, para nosotros era irrelevante, salíamos a jugar partido a partido con la ilusión de ganar. Nos propusimos ser campeones y, si lo hacíamos invictos, en buena hora, pero si perdíamos no pasaba nada porque el objetivo era el campeonato", agregó Ripoll.