El triunfo 3-0 por penales ante Trinidad y Tobago le aseguró a Costa Rica el boleto a la final y la presencia en su primer Mundial Mayor

Por: Juan José Herrera Ch. 25 octubre, 2014

El sueño de la clasificación le abrió paso al júbilo de la historia, esa alegría que ayer abrazó a la Selección Femenina en la conquista del inédito boleto hacia el que en junio será su primer Mundial Mayor.

La agónica pero más que merecida victoria ante Trinidad y Tobago en la ronda de penales capitalizó el esfuerzo de una Tricolor que una vez más dominó casi a su antojo, pero pagó ahora sí caro los pecados en definición, ese gran lunar que en Filadelfia de nuevo acompañó al grupo de Carlos Avedissián.

Si bien la anotación de Carolina Venegas apenas al 18’ vendió la esperanza de un juego cómodo para las ticas, los yerros en el último cuarto de cancha volvieron a traer el innecesario sufrimiento del empate, que cayó al 73’ y se alargó hasta el lejano 120’, una vez pagados los dos periodos de los tiempos extra.

Venegas, Wendy Acosta o Raquel Rodríguez tuvieron todas las opciones para evitarse eso, pero la tarea pendiente del puntillazo final le dio al boleto hacia Canadá 2015 un tinte tal vez menos brillante pero de alguna forma más sentido, porque culminó con el esfuerzo y sudor de un grupo entregado.

Histórico. Nunca antes en cinco eliminatorias previas Costa Rica habría logrado todo lo que se cosechó en Estados Unidos: ganar un grupo, marchar con marca perfecta y desde luego acceder a la final, todos esos adornos y alegrías que acompañaron a esta clasificación.

Dimensionarlo solo cuesta eso, dejar claro que la tarea de alcanzar un Mundial Mayor era un pendiente desde 1991 pero que si alguna vez tenía que acabarse era en este 2014, mágico para el balompié de un país que por fin empieza a sentirse potencia en la Concacaf.

La mano de Avedissián ya puede decir entonces que escribió la página más dorada del fútbol femenino tico junto a un grupo que por fin encontró el balance necesario entre experiencia y talento.

Las dos cosas, además, quedaron claras en la manera en que se logro el boleto: una tanda de penales donde la Tricolor dominó con mano férrea, anotando sus tres cobros e impidiéndole cualquier amago de celebración a las trinitenses.

En eso el mayor mérito descansó en los guantes de Dinia Díaz, heroína del boleto al detener los tres penales rivales y adelantar así una celebración que tuvo méritos y justicia para este grupo.

Ahora queda el último y más difícil de los retos: enfrentarse el domingo a Estados Unidos en la final (4 p. m.), el otro invitado al Mundial y la gran potencia en la Concacaf. Basado en la transmisión de Canal 7.