Por: Fanny Tayver Marín 30 diciembre, 2015

Cartago

Vencer obstáculos y luchar contra las pruebas de la vida es la especialidad de un valiente Henry Raabe que ya se entrena en bicicleta.

El pasado 23 de setiembre, él se cayó durante la segunda etapa de la Vuelta a San Carlos, exactamente en el puente de lata, camino a Muelle.

El impacto fue tal que el pedalista de Coopenae Extralum Economy se fracturó el cráneo y sufrió un golpe tan fuerte en el hombro derecho que aún continúa en terapia para recuperar poco a poco la movilidad en el brazo.

A principios de diciembre, Raabe relató a La Nación que cuando él se despertó en el Hospital México, tenía inmovilizada toda la parte derecha de su cuerpo y afirmó: "Me tocó aprender a caminar otra vez".

Cada día, él siente una mejoría y en sus adentros sabía que era el momento de hacer un test que ya era toda una necesidad para él y así empezar un nuevo capítulo de lucha en bicicleta.

Una vez ya le ganó el sprint a un cáncer linfático y tras este aparatoso accidente, el campeón de la vida otra vez pedalea en carretera.

"Decidí tomar la bicicleta y salir a probar un poco, ver si podía aguantar un poquito más de media hora. Hice una prueba cerca de mi casa, de un kilómetro, para ver si podía montar en bicicleta y como tuve la sensación de que sí, lo comprobé al entrenar este domingo y anduve una hora", manifestó Henry Raabe.

En esta nueva misión, el campeón de la Vuelta a Costa Rica en 2006 y 2007 pone mucha fuerza de voluntad y esos pedalazos son el fruto de un gran sacrificio.

"Todavía hay cosillas que me cuestan, me ha tocado manejar casi solo con la mano izquierda, la mano derecha la uso nada más para sujetar el manubrio, pero estoy contento, estoy bien, es nada más de seguir mejorando", apuntó el brumoso.

"Va a ser una buena terapia para mí el poder andar en bicicleta y conforme pase el tiempo iré recobrando más movimientos".

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Entre risas, Raabe aseguró que el 25 de diciembre, cuando hizo la prueba, se sentía como un chiquito cuando empieza a andar en bicicleta.

"Para mí fue una gran alegría el poder ir a entrenar un poco más lejos, toparme con los amigos y volver a los mismos entrenamientos, a las andabas en bici. Fue muy emocionante, fue como darme mi regalo de Navidad".

Destacó que el apoyo de su familia es vital para emprender esta nueva carrera.

"Mi esposa (Cindy Rivera) siempre ha estado conmigo. Yo sé que tal vez no le gusta tanto la idea de que vuelva a montar, igual que al doctor Pablo Alvarado y a mi jefe Daniel Muñiz, pero los convencí y yo sé que están ahí para lo que yo necesite", relató.

Además, reveló que alguien que ha jugado un papel vital en su recuperación y en sus ganas de retomar el ciclismo es otro guerrero de la vida que se llama Dax Jaikel (Seven Card), quien corre con una prótesis y acaba de completar su segunda Vuelta a Costa Rica, prueba que culminó en el puesto 27 de la clasificación general.

"Dax me dio un consejo cierto: no hay que dejar a que uno le pongan límites y él es el mejor ejemplo para mí, una persona que ha luchado y que ha ganado ante la adversidad y que ahora es un gran ciclista a nivel de Vuelta. Tomé el consejo y me monté en la bicicleta porque no voy a dejar que me ganen los límites", mencionó Henry Raabe.

Y agregó: "Salgo en bici, me duele el brazo, me molesta y con solo sentir el viento me duele, pero lo disfruto (ríe)... Es más lo que disfruto al andar en bici que el mismo dolor, o no sé si podrá decirse que disfruto del dolor (ríe)... Estoy muy contento".

Raabe, quien es conocido en el pelotón como el Cañonero del Irazú, tiene un cómplice.

"Mi hermano Dennis me enseñó a andar en bicicleta, fue el que salió conmigo, el que me cuidó en el momento de la prueba y el que sale conmigo a andar en bicicleta y para ayudarme, para cuidarme, para lo que necesite".

- ¿Por qué decidió subirse a la bicicleta en este momento?

Ya me sentía listo y era algo que yo necesitaba prácticamente, que yo quería. Tuve que consultarlo con mi familia, con mi esposa, con varias personas y ver la posibilidad de volver a andar. Muchos me decían que diera tiempo, pero bueno, yo pensé que ya era el tiempo.

Debo tener muchos cuidados, pero decidí hacerlo. Dax Jaikel fue quien más me motivó, me hizo ver que no debo ponerme límites y así fue. Tomé la decisión y puedo salir. Hice las pruebas y me fue bastante bien.

- ¿Qué sentía a la hora de la prueba, miedo, susto, emoción, alegría?

Fueron muchos sentimientos. Y ahora más que todo me siento feliz. Mi felicidad está sobre la bicicleta y aún más cuando mi familia me apoya. Fue bonito para mí regresar, verme en la bicicleta, encontrarme con mis amigos y pasar un día en bicicleta. Tenía bastante tiempo de no salir, fueron tres meses de que no tocaba bicicleta y salir fue una gran motivación.

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- ¿Fue como una liberación también?

Por supuesto. Me sentí más libre, más tranquilo, con más optimismo, esto es algo que me va a ayudar mucho. Yo le decía a mi esposa que en el momento en el que empezara a andar en bici, tendría grandes mejorías, no solo físicas, sino también en lo mental.

"Tengo apenas tres salidas en bicicleta y me siento mejor".

- ¿Cuánto ha evolucionado?

He mejorado en el caminado y también he mejorado con respecto a la fuerza en mi brazo, pese a que aún no tengo el movimiento, en la parte de la muñeca y los dedos sí ha mejorado la parte del movimiento motor de los dedos.

"Eso me ha permitido que cuando monto en bicicleta puedo ir bien agarrado de la manivela, pese a que no tengo el apoyo total sobre la bici en la parte derecha, sí tengo la fuerza para poder pasar por muertos, frenar, hacer cambios y entonces eso me ha ayudado".

- ¿Qué ha sido lo más difícil?

Lo que me cuesta un poquillo es con la sensibilidad, la tengo muy alterada, entonces solo el hecho de que me pegue el viento me duele, pero de ahí en fuera, bastante bien con todo, he podido andar en bici, hacer altos, frenar, todo.

"Debo tener cuidados, pero he mejorado y en lo mental me siento más tranquilo porque ya puedo andar en bici y yo sé que ahora es nada más de empezar a agarrar constancia en las salidas y conforme vaya pasando el tiempo yo sé que mi resistencia va a volver a mejorar".

- ¿Se siente cómodo en la bicicleta?

Ahora no solamente debo tener más resistencia en mis piernas, sino también en mi postura, en mis brazos, en mi espalda y en la zona lumbar porque ahora se me va a recargar más la fuerza por el peso y por la manera en la que me toca montar ahora sobre la bicicleta, porque no tengo un apoyo en la mano y no puedo pararme en los pedales para descansar la posición, entonces me va a tocar estar mucho tiempo sentado y es algo que tengo que mejorar.

"Es difícil porque esto es comenzar otra vez, me tocó aprender a andar en bicicleta otra vez, pero gracias a Dios no lo olvidé del todo... Pero sí se me ha hecho un poco difícil por las diferencias que hay en ese aspecto de la posición. Se trata de luchar, de no rendirse y estoy acostumbrado a que no me voy a rendir".

- ¿Qué es lo que hace a Henry Raabe ser tan fuerte?

Todo siempre lo he hecho luchando hasta más no poder y así va a ser esta vez, voy a seguir luchando y haciendo lo que pueda para mejorar y lograr mi meta.

"Además, no estoy solo. Durante todo este trayecto el equipo ha estado conmigo, me ha apoyado. Daniel Muñiz me ha ayudado de forma increíble, ha estado conmigo en todo momento y él está ahí para lo que yo necesite y el que aún me tengan en el equipo me motiva".

- ¿Qué sigue ahora?

En este año nuevo vamos a seguir con los exámenes, voy a hacerme una electromiografía y una resonancia para volver a ver cómo ha evolucionado o cómo sigue el nervio en el brazo y saber si se va a necesitar cirugía o no, porque hay varias personas que me han estado ayudando para buscarle solución al problema.

"Voy a seguir trabajando con Luis Fernando Biolley, el fisioterapeuta que ha estado conmigo desde que salí del hospital, es el que me impulsó a hacer muchas cosas, con el que aprendí a caminar otra vez.

"Yo quiero salir adelante, ir poco a poco, con paciencia y buscando otras opciones".