El cubano Agustín Martínez terminó con un retraso de más de 30 minutos

 17 diciembre, 2013

Limón

El ganador de una etapa siempre es el protagonista de cualquier carrera de ciclismo; sin embargo, el que ingresa de último en la meta normalmente cuenta con una historia con la que debió lidiar para concluir la fracción.

Eso fue lo que le sucedió al seleccionado cubano Agustín Martínez, quien tuvo que sufrir de más en la primera jornada de la Vuelta a Costa Rica, que inició este martes en Limón.

Martínez arrancó la competencia con su bicicleta, pero apenas unos metros después los cambios electrónicos presentaron problemas y tuvo que cambiarla, y ahí fue cuando algo que pueda parecer normal se tornó en un calvario para él.

La divisa isleña no trajo bicicletas de repuesto, por lo que tuvo que tomar la de un carro neutral, y que según el ciclista, no era de buena calidad.

"Estaba algo desproporcionada (la bicicleta), la posición era muy incómoda, era muy corta y no pude con eso. Nosotros no traemos de repuesto porque se nos hace difícil por los impuestos", señaló un poco desilusionado el pedalista.

Agustín Martínez estaba un poco molesto por lo qué le sucedió en carretera.
Agustín Martínez estaba un poco molesto por lo qué le sucedió en carretera.

Así fue como tuvo que recorrer los más de 100 kilómetros de un recorrido que más adelante le volvería a jugar una mala pasada.

"Saliendo de un pueblo la rueda se desmontó porque la bicicleta no tenía la calidad requerida, y tuve que esperar un carro que me cambiara la rueda, eso también me atrasó".

A pesar de esas circunstancias, Martínez entró a 30 minutos y 12 segundos del ganador, por lo que este miércoles podrá tomar la partida de la segunda etapa, aunque no sabe si con su bicicleta.