Por: Fanny Tayver Marín 21 mayo, 2016

Andrey Amador sació su hambre de podio y llenó de éxtasis a quienes lo siguen, y muchos de los que no hasta se contagiaron con la euforia del momento, porque el ciclista costarricense es el nuevo líder general de la edición 99 del Giro de Italia.

El tico de 29 años tocó la gloria al completar la etapa 13 de la Corsa Rosa , trazada sobre 170 kilómetros entre Palmanova y Cividale del Friuli.

Ni siquiera él sabía lo que iba a pasar, lo venía intentando desde que comenzó la competencia el pasado 6 de mayo con una contrarreloj de 9,8 kilómetros.

Pero el mismo ciclismo se encargó de sorprender al capo de los pedales ticos, porque fue justo en la aparición de la alta montaña donde Amador dio el gran paso para avanzar al primer puesto de la clasificación general individual del Giro.

Comenzó la etapa distanciado por 24 segundos del ahora exlíder Bob Jungels (Etixx Quick Step) y después de una carrera de antología, en la que Alejandro Valverde le tendió la mano, el tico logró descontarle ese tiempo y, de paso, acumular 26 segundos a su favor.

Andrey Amador jamás olvidará lo que fueron los ascensos a Montemaggiore, Crai, Cima Porzus y Valle, porque fue un día muy exigente. Pero siempre estuvo a la altura y el premio fue escribir la página más brillante en la historia del ciclismo para Costa Rica y Centroamérica.

El tico se supera a sí mismo, porque en ese libro ya tenía dos episodios previos en el Giro. El primero fue en el 2012, cuando ganó la etapa entre Cherasco y Cervinia. El otro data del año pasado, cuando terminó cuarto en la clasificación general final.

Sin embargo, lo de ayer está por encima de todo, porque aquel muchacho que en la Vuelta a Costa Rica 2005 no soportó la presión de subir el Cerro de la Muerte para optar por el título, es hoy por hoy el mejor hombre en una de las grandes vueltas, como se les llama al Giro de Italia, el Tour de Francia y la Vuelta a España.

Aunque él había dicho que no iba a atacar en la bajada, después de encarar los puertos de montaña a su paso y corriendo con inteligencia, Amador también demostró que en el ciclismo no solo gana el que mejor escala, sino que también se puede hacer daño en las bajadas.

Una vez más ese guerrero sobre la bicicleta demuestra que cuando se quiere, se puede y que en esta vida nada es imposible cuando se trabaja con disciplina y con pasión.

Andrey saldrá hoy vestido de rosa, en otro día muy duro.