La Nación estrena hoy un documental sobre el mejor ciclista centroamericano

Por: Fanny Tayver Marín 1 diciembre, 2015

Más que revelación, este 2015 quedará marcado como el año de la consagración del costarricense Andrey Amador.

Él mismo se define como un peón, porque está acostumbrado a trabajarle a un líder, pero el ciclismo lo sorprendió y aunque no quedó satisfecho, porque quería más, el capo tico sabe que su cuarto lugar en el pasado Giro de Italia vale oro.

La Nación estrena hoy el documental Andrey Amador, corazón de gregario, como un homenaje a ese labriego sencillo que no necesita luces artificiales para brillar.

Es ese ciclista que cada vez que la cámara de televisión lo capta durante una competencia, exhibe ante el mundo la bandera de Costa Rica.

También es ese corredor que pedalea unos 3.500 kilómetros durante una vuelta grande como el Giro de Italia, el Tour de Francia o la Vuelta a España.

Es el rutero que en este 2015 recorrió 11.343 kilómetros en competencia, según las estadísticas de Movistar Team. Pero si se suman las horas de entrenamiento, el mismo Amador calcula que en un año él acumula unos 30.000 kilómetros sobre la bicicleta.

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La primera bici. “De pequeñillo uno andaba ahí jugando con la típica BMX. Yo estaba en sexto grado y si pasábamos, nos compraban una bicicleta”, relató Andrey Amador con nostalgia.

Sabía que tenía que sacar buenas notas, porque sus papás ya le habían apartado ese caballito de acero, sin imaginar que ahí era donde iba a estar su gran futuro.

“La compraron en un ciclo en Rohrmoser y yo la iba a ver todos los días hasta que la fuimos a sacar. En ese ciclo organizaban paseos recreativos y nosotros íbamos todos los fines de semana”.

Ahí nació la idea de competir.

“Mi primera carrera fue en Atenas, una Copa Cristal en 1998. Cada mes había una fecha y no nos la perdíamos. Estábamos con Rodrigo Mora, que fue el primero que nos puso con el Comité de Deportes de San José, luego ya estaba Rafilla (Rafael Calderón), comenzó el proceso de Juegos Nacionales y ya fue cada día a más”.

En ese momento, Andrey quería ser como Federico Ramírez.

Lico estaba en pleno apogeo. También corrían José Adrián Bonilla, Andrés Brenes, Luis Morera, Marcos Rodríguez... Casi todos de Pizza Hut, eran la referencia, eran muy admirados”, dijo.

Y Andrey no era la excepción.

“Teníamos una camarilla y yo siempre me iba a grabarlos a escondidas de ellos. De pequeño, uno siempre tiene esos ídolos a los que uno le gusta y los míos eran ellos”, expresó.

Como reconocimiento a uno de los mejores deportistas que tiene el país en la actualidad, durante todo este mes podrá leer en nacion.com varios de los secretos que guarda Andrey Amador.