Se rindió un homenaje a los fallecidos pilotos Eigo Sato y Caleb Moore

Por: Gabriel Vargas B. 17 marzo, 2013

Emociones por doquier, adrenalina y mucha nostalgia.

Ese fue el entorno que se vivió anoche en el estadio Ricardo Saprissa, en la sétima edición de los X-Knights en nuestro país.

La Cueva se convirtió anoche en el escenario de la locura que derrocharon los pilotos, como su naturaleza lo exige.

Y es que esta ocasión, la mesa estaba servida para que los fanáticos de los saltos en motocicleta se dieran un gran banquete.

El regreso después de una lesión del español Danny Torres, sumado a las maniobras casi mortales de los franceses Thomas Pagés y Jeremy Rouanet, mantuvieron al filo de la butaca a los 20.000 aficionados que colmaron el reducto tibaseño.

Empero, había un par de ausencia muy notables.

La muerte del japonés Eigo Sato y del estadounidense Caleb Moore enlutaron el mundo de los pilotos de freestyle meses atrás.

Ambos fueron invitados infaltables en la mayoría de ediciones de X-Knights en Costa Rica, por lo que el homenaje en su memoria no podía faltar.

Antes de comenzaron la competencia, niños pilotos de cuadraciclos disputaron una reñida carrera que sirvió de abrebocas para los aficionados, quienes mostraron toda su emoción al escuchar el ruido de los motores.

Plato fuerte. Al ser las 7:30 p. m. en punto, la pantalla gigante del Ricardo Saprissa emitió imágenes de Moore y Sato; la nostalgia no se hizo esperar, fueron tres minutos de tremendo silencio en la cueva que culminaron con un aguacero de aplausos.

Luego, con un retraso de una hora, arrancó la competencia con la primera ronda de saltos, donde los ocho pilotos se emplearon a fondo.

Allí ni Torres , ni Rouanet, ni mucho menos el atrevido Pagés se guardaron nada con sus maniobras mortales.

Los preferidos fueron el tsunami y el volt , obra precisamente de Thomas Pagés, que causaron euforia en la fanaticada.

Al cierre de edición, se disputaba la segunda ronda de la competencia, donde los tres pilotos anteriores, más el español Maikel Melero y el checo Petr Pilat se colaron entre los favoritos para buscar el pase a la final.

A esas alturas de la noche, Jeremy Rouanet tenía cautivado al público, y le puso la disputa difícil a El Pajarito Torres, quien desde hace varios años ha sido el consentido de los ticos.