28 mayo, 2015
Botones del hotel Baur au Lac cubrieron con una sábana la salida de los funcionarios de FIFA arrestados por la Policía suiza ayer en Zúrich, según el relato del diario New York Times . | AP
Botones del hotel Baur au Lac cubrieron con una sábana la salida de los funcionarios de FIFA arrestados por la Policía suiza ayer en Zúrich, según el relato del diario New York Times . | AP

La instrucción de cargos contra dirigentes del fútbol y ejecutivos empresarios y de televisión el miércoles describe 12 presuntas tramas delictivas:

Copa América 1993, 1995 Y 1997

Traffic de Brasil compró los derechos de tres torneos por $6,6 millones. El entonces presidente de la Conmebol y luego miembro del comité ejecutivo de la FIFA, el paraguayo Nicolás Leoz, se negó a firmar el contrato antes de recibir un pago en dólares de seis cifras. En 1993 y 1995, Leoz exigió pagos adicionales para futuros torneos de Copa América y con el tiempo las sumas llegaron a las siete cifras. En 2007, cuando se realizó la copa en Venezuela, el presidente de la federación local, Rafael Esquivel, exigió y recibió $1,7 millones y $700.000 de Traffic.

Copa Oro de la Concacaf

Traffic Sports USA hizo que pagaran cientos de miles de dólares al entonces presidente de la CONCACAF, Jack Warner, coconspirador número uno, cuya descripción es similar al del entonces secretario general de la CONCACAF, Chuck Blazer.

Copa Libertadores

En la primera década del siglo, Leoz pidió dinero a una compañía de marketing deportivo y desviación de pagos que debían ir a la Conmebol cambio de apoyar a esa compañía en un negocio. En febrero y mayo de 2006, Leoz pidió que más de $2 millones que debía una filial de esa compañía a la Conmebol fueran enviados a sus cuentas personales en Suiza y Paraguay. Leoz pidió más dinero alrededor de 2008.

Copa de Brasil

El entonces presidente de la confederación brasileña, Jose Maria Marin, pidió sobornos en 2012 como parte de un contrato de Traffic de Brasil y una empresa de marketing deportivo no identificada para la Copa de Brasil de los años 2013 a 2022. Los sobornos por un total de 2 millones de reales (unos $986.000) se los repartieron Marin y dos personas no identificadas.

Provisión de equipos a la Federación Brasileña

La Confederación Brasileña de Fútbol anunció en 1996 un acuerdo de patrocinio y respaldo a 10 años con Nike que convertía a la empresa en la proveedora única de camisetas y equipos a la selección nacional y la federación. Nike debía pagar 160 millones de dólares a la CBF, que entregó un porcentaje a Traffic de Brasil. Nike aceptó pagar 40 millones de dólares adicionales a la cuenta en Suiza de una subsidiaria de Traffic.

Eliminatorias del Caribe a los Mundiales 2002, 2006, 2010 Y 2014

Warner era presidente de la Unión de Fútbol del Caribe (CFU por sus siglas en inglés) y asesor especial de la Federación de Fútbol de Trinidad y Tobago. Traffic USA compró a la CFU los derechos a los partidos de clasificación a los mundiales, luego compró a la federación trinitaria los derechos a los partidos de Trinidad como local, que ya poseía. Traffic USA desvió los pagos a una cuenta de Warner. En el torneo de clasificación para el Mundial de 2006, Traffic USA pagó 900.000 dólares a la CFU y aceptó pagar 800.000 dólares a la federación trinitaria por derechos que ya poseía y envió el dinero a una cuenta controlada por Warner.

Votos para el Mundal 2010

En la primera década del siglo, Warner ordenó al coconspirador número catorce, identificado como familiar suyo, que recogiera una maleta con "fajos de 10.000 dólares en moneda estadounidense en un cuarto de hotel" de manos del coconspirador número 15, un alto funcionario del comité por la postulación de Sudáfrica. Antes de la elección de la sede de 2010, Warner viajó a Marruecos, donde un representante del comité por la postulación del país le ofreció 1 millón de dólares a cambio de su voto.

Antes de la votación, se le dio a entender al coconspirador número unos (aparentemente Blazer) que debía pagar $10 millones a la CFU a cambio de los votos de él mismo, Warner y el coconspirador número 17. Sudáfrica fue elegida sede en mayo 2004. En enero y marzo de 2008, se efectuaron pagos de $10 millones de una cuenta de la FIFA en Suiza a una cuenta en el Bank of America en Nueva York acreditada a CFU, CONCACAF y controlada por Warner en el Republic Bank de Trinidad y Tobago. En los tres años siguientes, Warner efectuó tres pagos al coconspirador número uno por un total de 750.000 dólares.

Eliminatorias centroamericanas a Mundiales

En 2009, el entonces presidente de la Federación Costarricense, Eduardo Li, pidió un pago de seis cifras a Traffic USA como parte de un acuerdo por los partidos como local de Costa Rica para el Mundial 2018, una transacción cuyo valor era de entre $2,55 y 3 millones, de acuerdo con los resultados obtenidos por el equipo. El pedido fue presentado al coconspirador número cuatro, cuya descripción coincide con la de Enrique Sanz, vicepresidente de Traffic USA antes de ser elegido secretario general de la CONCACAF en 2012.

El entonces presidente de la federación nicaragüense y luego funcionario de la FIFA Julio Rocha, alrededor del 2011 también pidió un soborno de seis cifras a Traffic USA a cambio de los derechos de los partidos como local de Nicaragua para el Mundial 2018, una transacción cuyo valor era de entre $1,1 y $1,3 millones, de acuerdo con los resultados obtenidos por el equipo. En el período en que el coconspirador número cuatro negociaba en nombre de Traffic USA, se pagaron sobornos a al menos otros dos presidentes de federaciones centroamericanas.

Elecciones del presidente de Fifa 2011

En una reunión en Trinidad y Tobago en mayo de 2011 organizada por Warner, empleados de la CFU entregaron a varios funcionarios sobres que contenían 40.000 dólares cada uno. Les dijeron que el dinero provenía del coconspirador número siete, cuya descripción coincide con la de Mohamed bin Hammam en Qatar, entonces presidente de la Confederación Asiática de Fútbol. En esa época, bin Hamman era candidato a presidente de la FIFA en oposición a Joseph Blatter, presidente desde 1998 y hasta la actualidad.

Hechos públicos los pagos y tras la renuncia de Warner, el 14 de julio de 2011 el coconspirador número siete dispuso la transferencia de $1.211.980 de una cuenta controlada por él en Qatar a una cuenta de Citibank para acreditarla a la cuenta de Warner en el Intercommercial Bank en Trinidad y Tobago.

Eliminatorias del Caribe

Costas Takkas, socio del presidente de la federación de fútbol de las islas Caimán, Jeffrey Webb, pidió un soborno de $3 millones a Traffic USA como parte de un acuerdo de la CFU por $23 millones por los derechos a los partidos de clasificación caribeños a los Mundiales de 2018 y 2022. Webb era presidente de CONCACAF desde mayo de 2012.

El coconspirador número 4 (aparentemente Sanz) participó en las negociaciones, y los pagos se efectuaron a través de entidades controladas por Takkas. Algunas sumas fueron transferidas al United Community Bank de Blairsville, Georgia, a la cuenta de un contratista que estaba construyendo una piscina en la residencia de Webb en Loganville, Georgia.

Copa Oro y Liga de Campeones de la Concacaf

El coconspirador número cuatro (aparentemente Sanz) , en nombre de la CONCACAF negoció un acuerdo por $15,5 millones con Traffic USA en noviembre de 2012 por los derechos a la Copa de Oro 2013 y las Liga de Campeones de 2014 y 2015. El coconspirador número cuatro solicitó un soborno de $1,1 millones que fue aceptado por Aaron Davidson, un directivo de Traffic Sports USA y el coconspirador número dos, fundador del Traffic Group, con sede en Brasil.

El 15 de noviembre de 2203, CONCACAF y Traffic USA llegaron a un acuerdo por $60 millones para las Copas de Oro 2015, 2017, 2019 y 2021, y seis Liga de Campeones hasta 2021-22. Las partes acordaron un pago de $2 millones a Webb.

Copa América Centenario

Según los fiscales, en 2013 la CONMEBOL pactó con una empresa nueva, Datisa, un contrato por $240 millones por los derechos a la Copa América de 2015, 2019 y 2023, y al año siguiente un acuerdo por $112,5 millones para la Copa América Centenario a realizarse en Estados Unidos en 2016. Como parte de esos acuerdos, Datisa aceptó pagar sobornos por $110 millones a directivos sudamericanos de fútbol, dijeron los fiscales.