Los trabajadores rechazan el 8,7% de reajuste salarial anual propuesto por la empresa y exigen un alza de 12,2%. La justicia respaldó la oferta del gobierno a los empleados.

 9 junio, 2014
Operadores del metro en huelga se enfrentaron el viernes con la policía en la estación Ana Rosa en el segundo día del paro en Sao Paulo.
Operadores del metro en huelga se enfrentaron el viernes con la policía en la estación Ana Rosa en el segundo día del paro en Sao Paulo.

La gigantesca Sao Paulo se apresta para una nueva jornada caótica este lunes, a tres días del inicio del Mundial, luego que trabajadores del metro resolvieron mantener una huelga que la justicia declaró ilegal pese a amenazas de despido y multas.

En su quinto día de huelga, los trabajadores han convocado a protestas en la estación Ana Rosa, en el centro de esta ciudad donde se inaugurará la Copa del Mundo, y amenazan con enviar piquetes que impidan el funcionamiento de los trenes.

En esta misma estación, varios huelguistas se enfrentaron el viernes pasado con pasajeros que querían entrar al metro y la policía dispersó a los trabajadores a palazos y con gases lacrimógenos.

El metro de Sao Paulo transporta cada día a 4,5 millones de personas y es fundamental para llegar al estadio Arena Corinthians, donde este jueves tendrá lugar la ceremonia de apertura del Mundial y Brasil y Croacia disputarán el primer partido.

"Hay una Copa del Mundo, el mayor evento deportivo mundial. El gobierno del estado (de Sao Paulo) tiene elecciones a fin de año, tiene que negociar", señaló el presidente del sindicato de los empleados del metro, Altino Melo dos Prazeres, en la asamblea celebrada el domingo.

Según los propios operarios, a su protesta matinal en la estación de metro se sumarán miembros del Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST) y varias otras organizaciones sociales.

Los huelguistas tienen programada una nueva asamblea.

Desde su inicio el jueves pasado, la huelga -aunque parcial- ha generado caos en esta megalópolis de 20 millones de habitantes, provocando embotellamientos de más de 250 km y dejando a miles de personas sin medio de transporte para llegar a sus lugares de trabajo.

En medio de las protestas, pero sin mencionarlas, la presidenta Dilma Rousseff pidió "alegría, fuerza y civilidad" a los brasileños, y aseguró que el Mundial será una fiesta.

El nuevo estadio tiene previsto recibir el 12 de junio la ceremonia de apertura del evento ante más de 60.000 personas, incluidos la presidenta Rousseff y 11 jefes de Estado. Recibirá en total seis juegos del Mundial.

Tras la llegada el domingo de grandes selecciones como Alemania, Inglaterra y la actual campeona España, este lunes se aguarda la llegada de Estados Unidos, Ecuador, Francia, Argentina, Uruguay, Honduras y Costa Rica.

Precisamente Estados Unidos, Honduras y Costa Rica aterrizan en Guarulhos, principal aeropuerto de Sao Paulo.

Los empleados del metro amenazan con mantener la huelga durante el Mundial, en lo que se ha convertido en la mayor amenaza concreta a la organización del evento.

No obstante, el gobernador del estado, Geraldo Alckmin, dijo que espera una solución este lunes, tras recordar la ilegalidad de la medida y advertir que "quien no acuda a trabajar, incurre en la posibilidad de ser despedido".

De las cinco líneas del metro paulista, cuatro pertenecen a la empresa del estado de Sao Paulo.

Los trabajadores rechazan el 8,7% de reajuste salarial anual propuesto por la empresa y exigen un alza de 12,2%. La justicia respaldó la oferta del gobierno a los empleados.

Tanto así que impuso al sindicato una multa diaria de unos 227.000 dólares a partir del domingo si los trabajadores no retoman sus labores.

Decidió asimismo mantener la multa de 100.000 reales diarios (USD 45.000) desde el comienzo de la huelga hasta el momento del fallo judicial.

La paralización del metro se enmarca en una serie de protestas y huelgas que han sacudido el país en las últimas semanas al acercarse el Mundial, protagonizadas por conductores de autobús, policías, vigilantes de bancos o profesores.

A las puertas del Mundial, en el Arena Corinthians aún continúan las obras que supuestamente debía concluir antes del 31 de diciembre: los trabajadores corren para limpiar asientos, verificar vigas e instalar cables.

El fin de semana, obreros aún trabajaban en las dos tribunas temporarias del nuevo estadio.

"Aún hay mucho por hacer", dijo a la AFP un obrero que pidió conservar el anonimato. "Estará listo antes de la Copa del Mundo", dijo otro, limpiándose el sudor de la frente con la manga de la camisa.

Además del Arena Corinthians, otros cuatro de los 12 estadios mundialistas (Natal, Cuiabá, Curitiba, Porto Alegre) están inacabados.

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