El mejor lanzador de Kansas City fue un cambio riesgoso en 2012; rindió a plenitud

 19 octubre, 2014

James Shields, el as de pitcheo y mejor pagado en la nómina de los Reales de Kansas City, practicaba ayer en el bullpen del Kauffman Stadium, donde este martes iniciará la Serie Mundial ante los Gigantes de San Francisco. | AP
James Shields, el as de pitcheo y mejor pagado en la nómina de los Reales de Kansas City, practicaba ayer en el bullpen del Kauffman Stadium, donde este martes iniciará la Serie Mundial ante los Gigantes de San Francisco. | AP

Kansas City. AP. El pelotero Alex Gordon supo que sus Reales buscaban seriamente ganar cuando su esposa le dijo un día de diciembre que había escuchado que el equipo había adquirido a James Shields.

La franquicia había sufrido desde hacía tiempo con un reparto poco impresionante de abridores, desde Jay Witasick y Darrell May hasta Runelvys Hernández. Prospectos prometedores que se desvanecieron. Y todos los años, los Reales languidecían en el sótano de la división central de la Liga Americana.

Pero las cosas cambiaron en diciembre de 2012. El gerente general Dayton Moore consideró que numerosas piezas estaban en el armazón y que todo lo que faltaba era el abridor apropiado, alguien que no solamente fuese el as, sino que pudiera ayudar a cambiar una cultura acostumbrada al fracaso. Moore llamó a los Rays e hizo el cambio.

“Fue ahí que lo supe”, dijo Gordon. “Que íbamos con todo”.

Dos años más tarde, un cambio que fue criticado ayudó a los Reales a llegar a la Serie Mundial por primera vez en 29 años.

Shields, casi seguro abridor del primer juego de la serie el martes por la noche contra San Francisco, fue todo lo que Moore esperaba.

“Esas oportunidades de adquirir un abridor para encabezar la rotación y un relevista de impacto como Wade Davis no suceden todo el tiempo”, dijo Moore.

Apuesta. Fue un riesgo. Los Reales enviaron a su joya de las menores, Wil Myers, y a varios prospectos prominentes a los Rays. Apostaron su futuro para ganar el presente.

El cambio rindió dividendos inmediatos. Shields terminó el año con un récord de 13-9 y efectividad de 3.15, ayudando a los Reales a conseguir su mejor récord en más de 20 años. Y en el curso de la campaña, Davis se estableció como uno de los relevistas más dominantes.

Este año, Shields se fue 14-8, con 3.21, guiando a Kansas City no solamente a regresar a la postemporada, sino al Clásico de Otoño.

El serpentinero abrió la victoria en el play-off de comodines contra Oakland. Permitió solamente dos carreras en seis entradas de una victoria contra los Angelinos. Y fue lo suficientemente bueno para ayudar a los Reales a eliminar a Baltimore en la final de la Americana y mantenerse perfectos en ocho partidos esta postemporada.

En un equipo donde escasean los veteranos, Shields resultó invaluable. Y cuando se suba a la lomita contra Gigantes, tendrá consigo la experiencia ganada en 2008, cuando estuvo con los Rays contra los Filis en la Serie Mundial de ese año.