Ningún equipo ha salido campeón luego de ir perdiendo 1-3 en las finales de la liga

 14 junio, 2014
LeBron James y sus compañeros del Heat de Miami lucieron preocupados después de recibir dos palizas en casa ante los Spurs de San Antonio. | AFP
LeBron James y sus compañeros del Heat de Miami lucieron preocupados después de recibir dos palizas en casa ante los Spurs de San Antonio. | AFP

Miami. AP. Los Spurs de San Antonio partieron de Miami en junio del 2013 con un aspecto tan humano que Tim Duncan casi rompe a llorar mientras hablaba sobre lo cerca que estuvieron del campeonato.

Ahora no tienen aspecto humano. Parecen una máquina.

Arriba 3-1 en la serie y con una efectividad a un nivel nunca visto en la final de la NBA, los Spurs se dirigen a casa con una oportunidad de dar el martillazo final, mañana por la noche, en el quinto partido.

El Heat de Miami, que logró arrebatarle el campeonato a los Spurs el año pasado, tiene dos días para dilucidar qué puede hacer para lograrlo de nuevo.

“Son una máquina muy bien aceitada y mueven el balón extremadamente bien”, dijo LeBron James. “Te ponen en muchas situaciones difíciles. Si no actúas justo en el momento oportuno, justo en el blanco, te van a hacer pagar”.

Los Spurs ganaron por diferencias de 19 y 21 en los dos partidos en Miami y llevan una efectividad de 54,2% en la serie. El récord para una serie final de la NBA de cualquier extensión es de 52,7%.

Ningún equipo se ha repuesto de una desventaja de 3-1 en la historia de la final, y el Heat fue vapuleado a tal grado en Miami que la única razón para pensar que pudiera refrendar su campeonato es por lo que ha hecho en el pasado.

Duncan dijo que el recuerdo de la derrota de la campaña pasada —el dolor que ha impulsado a los Spurs a través de toda esta temporada— “definitivamente resurgirá” antes del domingo.

“Como dije, sabemos el calibre de equipo que son, y tenemos mucho respeto por lo que son capaces de hacer”, afirmó Duncan.

Con seguridad los dos días libres antes del partido estarán llenos de conversaciones en torno al incierto futuro del Heat, en momentos en que James, Dwyane Wade y Chris Bosh ya pueden declararse agentes libres. ¿Podría una paliza así convencer a James de que tiene que irse para encontrar una mejor alineación en otra parte? ¿O al contrario, darle más determinación en su deseo de quedarse y hacer que el Heat vuelva a estar hasta arriba?

Por lo pronto el bicampeón tiene preocupaciones más urgentes.

“Esperamos ir a San Antonio y montar un mejor esfuerzo e intentar llevarnos otro triunfo... pensaremos en lo que tenemos que hacer para obtener otra victoria y mantener la serie con vida”, dijo Wade.

James simplemente reconoció lo evidente, que los Spurs fueron un mejor equipo cuando barrieron a sus Cavaliers de Cleveland en 2007 para el último de sus cuatro campeonatos de la NBA. Pero no se suponía que estuviera en el lado equivocado del diferencial de talento una vez que emigró rumbo a Miami, donde el Heat construiría un trío demoledor para esta década que competiría con lo que San Antonio hizo hace diez años.