Por: Daniel Jiménez 9 mayo, 2016

El árbitro Wálter Quesada echó mano de su amplia experiencia en el arbitraje para salir bien librado del primer juego de la final del Torneo de Verano.

Quesada pitó este lunes su final número 15 desde el Invierno 2007, cuando se instauraron los torneos cortos.

Incluso, el silbatero ha estado en todas las finales entre manudos y florenses desde el Torneo de Invierno 2010.

En criterio de Greivin Porras, analista arbitral, el central salió airoso del primer round . “Se impuso la experiencia sobre las tarjetas, se llevó el juego a puro colmillo, como decimos popularmente. Aprovechó al máximo la credibilidad que tiene sobre los jugadores”, comentó el analista.

El silbatero Wálter Quesada amonestó, en el primer tiempo, al delantero de Alajuelense Jonathan McDonald, por protestar. | GRACIELA SOLÍS
El silbatero Wálter Quesada amonestó, en el primer tiempo, al delantero de Alajuelense Jonathan McDonald, por protestar. | GRACIELA SOLÍS

Porras destacó la capacidad que tiene Quesada para manejar los momentos tensos, pues a pesar de las 36 faltas en todo el partido, solo mostró tres amarillas: a Jonathan McDonald, Keyner Brown y Verny Scott.

“Hay que destacar que fueron faltas normales de un juego como este, no violentas”, agregó.

En opinión de Porras, el diálogo es una de las principales características que ha tenido Quesada durante toda su carrera.

“La comunicación que tiene con los jugadores luego de cada falta es la adecuada. Eso le ayuda a que el futbolista lo respete aún más en la cancha”, añadió.

Además, Porras calificó de buena la actuación de los asistentes Osvaldo Luna y Alejandro Fernández. También indicó que Adrián Chinchilla, secretario arbitral, supo cómo sobrellevar la tensión de los banquillos.

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