6 mayo, 2014

Lo mejor que le puede pasar a un árbitro es que nadie se acuerde de él después del partido y Walter Quesada estuvo lejos del protagonismo ayer, lo que puede considerarse como positivo.

Quesada tuvo sobriedad para resolver con justicia un encuentro de mucha tensión y roce, que se antojaba de inicio complicado.

Walter Quesada reprende a Heiner Mora, ayer en el partido de ida de la final del campeonato de Verano entre Alajuelense y Saprissa | CARLOS BORBÓN.
Walter Quesada reprende a Heiner Mora, ayer en el partido de ida de la final del campeonato de Verano entre Alajuelense y Saprissa | CARLOS BORBÓN.

El referí central realizó una labor más que aceptable, fue una figura de autoridad en un juego donde la fricción entre los jugadores fue predominante.

Durante la pimera mitad, Quesada cumplió un papel con pocos yerros y mantuvo el orden en una final entre dos acérrimos rivales.

Entre las pocas jugadas polémicas que ocurrieron durante el partido se puede subrayar la infracción del alajuelense Kevin Sancho sobre Hansell Arauz al minuto 10.

El rápido volante morado fue derribado cuando ya le había sacado una considerable ventaja al último zaguero erizo, Quesada decidió mostrarle a Sancho la cartulina preventiva.

En general, el referí central supo manejar con solvencia los reclamos de los protagonistas, como el del estratega del Saprissa Rónald González, al final de la primera mitad. Quesada no le aguantó nada y con un gesto lo mandó de regreso al banquillo.

El juego fue fluido, con la excepción del minuto 48’, cuando Quesada decidió detener el partido después de que el portero del Saprissa, Dany Carvajal, recibiera el impacto de un objeto lanzado de la grada.

Al minuto 54’ le anuló un gol a Alajuelense, por una clara falta de Armando Alonso sobre el espigado zaguero Kendall Waston.

Al 66’, detuvo en seco la agresión del zaguero Gabriel Badilla después de que le realizará una falta artera a Johan Venegas.

Quesada contó con la asistencia de Warner Castro, Osvaldo Luna y Rafael Vega (cuarto árbitro); los líneas acordes con el central, estuvieron certeros en la marcación de fueras de juego.

Walter Quesada sumó ayer su final número 15, lo hizo con sobriedad y autoridad. No fue protagonista y eso fue lo mejor que le pasó.