Por: Eduardo Baldares 2 febrero, 2016

“Es más fácil destruir un tanque ruso con un globo de agua que hacerle un gol al Herediano con esa alineación de Saprissa”. Eso pensé cuando leí el once de la S . Y tuve razón.

Lo más increíble es que el campeón nacional se puso solito la soga al cuello, tal como informó La Nación : “Saprissa no convocó a los volantes Deyver Vega y Juan Bustos Golobio para el cotejo ante Herediano, debido a que se rehusan a renovar su contrato con el club, el cual finaliza en junio”.

Los morados ya sufrían las bajas de los seleccionados Daniel Colindres y David Ramírez, además del lesionado Francisco Calvo. A última hora se resintió Mynor Escoe. ¿Valía la pena exponerse ante un rival tan fuerte como el Team y en cancha ajena? Por supuesto que no. Y, ojo, de estar habilitados, se presume que David Aubrey y Heiner Mora también serían de la partida. Así que podría hablarse de ocho bajas.

En suma, fueron demasiados cambios ante un adversario muy calificado: el debut de Penedo (de discreto accionar), la inclusión de los noveles Mora y Martínez como lateral izquierdo y contención, respectivamente (vulnerables), y un tridente livianito formado por los exuruguayos Segura, Flores y Moya, este último recién bajándose del avión (inofensivos). Tan diezmado jugó Saprissa, que en banca solo le quedó un jugador de ataque, Diego Calvo. ¡Insólito!

Entonces, prescindir de Vega y Golobio para, presuntamente, presionarlos, fue un suicidio futbolístico. Fuera de lo deportivo, ¿estuvo bien? Al Bayern Múnich no le vi intenciones de suspender a Pep Guardiola para que ampliase su contrato, ni creo que lo echen tras anunciarse su paso al Manchester City la otra temporada. Claro, ese es otro mundo, más profesional.

Que Vega y Golobio quieran finalizar contrato para agenciarse más dividendos en una transacción internacional como agentes libres es normal e irreprochable (recuérdense casos de Tuma, Celso y Keylor, entre otros). Lo contrario (es decir, renovar y, por ende, perder plata) sería excepcional, y es por eso que en Cartago, más allá de sus tres títulos de goleo y rendimiento encima de la media, Chiqui Brenes es un ídolo, pues siempre renovó y, con ello, le dio recursos al club de sus amores.

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