Herediano muestra grietas en defensa, pocas ideas en la media y mala puntería

Por: Kenneth Hernández Cerdas 2 marzo, 2015

Heredia En su propia casa, Herediano tuvo un invitado que desnudó sus errores y le mostró lo que no debe hacer si quiere avanzar a las semifinales de Concacaf Liga de Campeones.

Ese invitado fue Uruguay de Coronado que, en el propio Eladio Rosabal Cordero, mantuvo contra las cuerdas a los rojiamarillos y por poco los deja con las manos vacías.

En dos ocasiones los visitantes estuvieron arriba en el marcador y de no ser por un penal facturado por Cristhian Lagos, la victoria hubiera quedado en la bolsa de los josefinos.

Los coronadeños expusieron las grietas de una parte baja florense que perdió la seguridad mostrada en juegos pasados.

Con poco peligro, el arco de Daniel Cambronero se vio sacudido cada vez que los capitalinos tocaron su puerta.

Dos vacíos en la retaguardia costaron a los anfitriones las anotaciones aurinegras. El primero, al 34’, fue un autogol de Keyner Brown, quien no apretó en la marca al eficiente Alejandro Alpízar. Y el segundo, la lenta reacción de Heyreel Saravia cuando Rafael Rodríguez pisó el área y marcó el 2-1, al 66’.

En ambas anotaciones, los laterales heredianos no hicieron sus coberturas y facilitaron el camino al gol a los lecheros.

Los lunares del Team se extendieron a la mediacancha donde Yosimar Arias intentó crear fútbol sin efectos contundentes y, aunque mejoró con Elías Aguilar a la par, quedó el sinsabor de que la generación de ideas no fue abundante.

Otro punto débil del equipo de Mauricio Wright recayó en la ofensiva; la poca puntería puso en aprietos al subcampeón.

La mejor muestra fue la oportunidad de oro que desperdició Esteban Ramírez, al 16’.

Con el arco limpio y sin que nadie lo acosara, el volante lanzó por fuera una oportunidad que le habría allanado el camino, hacia un juego menos espinoso.

Si bien Ramírez reparó el daño con un golazo de tiro libre, al 54’, está claro que si el jueves, ante el Olimpia, Herediano no anda fino de puntería la factura le puede llegar muy elevada.

El fútbol de alta exigencia da poco margen al error y castiga con severidad a quien no entra enchufado al campo.

Ayer, Uruguay estuvo a minutos de aleccionar a un Herediano dubitativo, poco agresivo y que por momentos tuvo la cabeza en otro sitio menos en el campo.

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