Herediano sudó en exceso para arrodillar a un rival diezmado todo el juego

Por: Kenneth Hernández Cerdas 26 enero, 2015
A los 40 segundos de juego, Pedro Navarro expulsó a Bryan Sánchez (4) por una plancheta sobre Gabriel Gómez. | JOHN DURÁN
A los 40 segundos de juego, Pedro Navarro expulsó a Bryan Sánchez (4) por una plancheta sobre Gabriel Gómez. | JOHN DURÁN

Alajuela. Como un buen libro, en el que importan por igual la forma en la que empieza y termina la historia, así se tejió el duelo en el que Herediano venció 2-1 a Pérez Zeledón.

El pulso entre rojiamarillos y generaleños tuvo un arranque convulso que marcó el resto de los capítulos hasta generar un desenlace de infarto.

El inicio estuvo marcado por una tarjeta roja prematura y el cierre por un gol agónico que acabó por darle la victoria a un equipo perseverante pero castigó con dureza al que, pese a las limitaciones, no bajó la guardia.

Todo empezó a los 40 segundos de juego: el generaleño Bryan Sánchez atropelló a Gabriel Gómez y acabó expulsado.

El volante sureño le aplicó una plancheta al Gavilán y el juez Pedro Navarro le recetó el máximo castigo: enviarlo a las duchas sin haber sudado el uniforme.

Contrario a lo predecible, esa roja marcó el resto del duelo. Y no precisamente a favor del Team .

Pese a que los generaleños perdieron un arma en pleno inicio de la batalla, Herediano no tuvo la solvencia para imponerse.

Aún y con que abrió el marcador al minuto 18, tras el cabezazo limpio de Yendrick Ruiz, el cuadro de Mauricio Wright se atoró en la telaraña impuesta por un rival ordenado y eficaz.

A los rojiamarillos les costó tomar las riendas de un juego que desde la expulsión de Sánchez pintaba con todo a su favor.

El once visitante no estuvo dispuesto a protagonizar el papel de víctima y poco le importó tener una pieza menos sobre el campo.

Los Guerreros del Sur protegieron su retaguardia y apelaron a que Luis Stwart Pérez hiciera pequeños boquetes en la parte baja herediana hasta derribarlo.

Justo antes del descanso, un tiro libre cobrado por Cristian Yeladian lo aprovechó José Garro para sembrar el 1-1.

La cara de preocupación de los aficionados florenses en el primer tiempo estaba más que justificada: su equipo estaba atado de pies y manos por culpa de un oponente laborioso.

Sufrido y agónico. Si el primer lapso fue duro para los rojiamarillos, el segundo lo fue más.

Pérez se metió en su campo por completo y dejó un solo hombre en la media cancha para intentar algún ataque fortuito.

La estrategia de aguantar las embestidas dio frutos la mayor parte del tiempo.

Tan así fue que la desesperación hizo de las suyas e indujo a los de casa a desaprovechar ocasiones de gol claras y extender la angustia a las gradas.

Los minutos se evaporaron hasta llegar al 90. Contra las cuerdas, los guerreros resistieron hasta donde pudieron pero bastó un pequeño descuido para terminar con una herida sangrante que resultó mortal.

Elías Aguilar envió un centro, Yendrick pivoteó y Pablo Salazar metió la testa y clavó la pelota en la red al 92’.

Gol agónico y fin de una historia que inició y terminó marcada por una tarjeta roja.