Por: Eduardo Baldares 21 julio, 2015

Panamá reclamó cuando supo que el Hombre de las Nieves, el salvadoreño Joel Aguilar Chicas, le pitaría de nuevo, ante Estados Unidos, solo 72 horas después de dirigirle en un polémico 1 a 1 con Honduras.

Y tuvo éxito. En lugar de Chicas (cuyas fallas no son chicas) se nombró a su compatriota, Marlon Mejía. El encuentro finalizó igualado, sin incidencia arbitral.

Costa Rica, en cambio, no pudo evitar que Walter López le pitase este domingo, contra México, pese a los infames antecedentes del chapín contra la Tricolor . El 23 de enero de 2011, en la final de la Copa Uncaf en Panamá, López permitió que los catrachos sometieran a los ticos a una licuadora de patadas, ¡impunemente! Ah, pero sí expulsó al tico Darío Delgado por rigurosa doble amarilla. Y, por añadidura, dejó de sancionar dos claros penales a favor de la Sele . Honduras ganó 2 a 1.

Rumbo a Brasil 2014, el 8 de junio de 2012 en el Estadio Nacional, Oscar Rojas anotó legalmente el agónico 3-2 a favor de Costa Rica, pero el guatemalteco lo anuló por inexistente posición adelantada. Y este domingo volvió a hacer de las suyas, al sancionar como penal un invento del asistente estadounidense Eric Boria, que le regaló la clasificación a México.

Los saqueos no son nuevos contra Costa Rica. En semifinales de la Copa Robo, digo, Copa Oro 1993, el juez trinitario Ramesh Ramdam permitió faltas violentas contra Roy Myers, incluidos dos evidentes penales, pero se hizo de la vista gorda y Estados Unidos ganó en tiempos extra. En la de 2007, el gringo Terry Vaughn (conocido aquí como Terriblón) fue permisivo con la violencia azteca, pero drástico con los ticos (¡expulsó a tres!). México ganó 1-0 en la prórroga.

Y, la peor de todas, el 22 de marzo de 2013 en Colorado, donde Estados Unidos nos derrotó camino a Brasil, 1-0, con ayuda de Chicas, bajo una tormenta de nieve, con escarcha hasta los tobillos y las líneas del césped invisibles.

Es evidente que no nos respetan, que parecen nombrarnos anti ticos adrede, pero, por lo menos, no quedemos como ingenuos con frases del tipo “no voy a pensar mal sobre el arbitraje” (ni sobre Concacaf). ¡Cómo demonios no vamos a pensar mal con semejantes atrocidades que pasaron, pasan y —seguramente— sucederán ante tal “dejazón”!

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