El mexicano aseguró, 24 años después, que el juego entre América y Monterrey, en el que el tico era central, estuvo amañado. Ulloa lo niega y además relata todo lo que sucedió ese día en el Estadio Azteca

Por: José Pablo Alfaro Rojas 19 octubre
Berny Ulloa reconoce que nunca en su carrera vivió algo parecido a lo que aconteció aquel día, hace 24 años, en el Estadio Azteca.
Berny Ulloa reconoce que nunca en su carrera vivió algo parecido a lo que aconteció aquel día, hace 24 años, en el Estadio Azteca.

Recién concluyó el partido, un cero a cero gigante que eliminó al América de la gran final, cuando Hugo Sánchez se le acercó al silbatero para darle un mensaje tosco y, quizás, hasta grosero: "Mientras yo esté vivo, usted nunca volverá a pitar un partido en México". Berny Ulloa recuerda le escena como si fuera hoy.

Fue hace 24 años, en el Estadio Azteca, con 110.000 almas heridas después de la caída de las Águilas y un escenario tan inusual como recordado; ese día Ulloa anuló tres goles del América en supuesta posición prohibida, todos en el primer tiempo y, al final, todos en buena lid. El línea, Francisco Sánchez, fue quien levantó la banderilla.

Hugo Sánchez era estrella en México y Berny Ulloa la figura del referato de Concacaf. Con cuatro copas mundiales sobre sus hombros, el silbatero tico fue llamado de último momento, como la solución al grueso error cometido en el partido de ida de la serie entre Monterrey y América.

El cuarteto arbitral mexicano validó un gol de Rayados en clara posición prohibida, lo que provocó la molestia de los americanistas y la petición puntual de traer un central internacional. Ulloa, el "chineado del 'area", fue el elegido.

Edgardo Codesal, presidente de la comisión de arbitraje azteca, le solicitó que asumiera el desafío. El tico aceptó sin problema. Reconoce que pensó que sería un partido fácil. América tenía un equipazo y era claro aspirante a la corona. Sánchez y el argentino campeón del mundo, Óscar Ruggeri, eran las referencias de ese equipo.

Cuando el línea levantó la banderilla por primera vez no titubeó ni un segundo, aún cuando Sánchez se acercó de inmediato a reclamarle, "nos estás echando a perder el partido", le decía el jugador.

Un gol anulado es normal, lo que está fuera de toda lógica es que el línea se equivoque tres veces en 45 minutos. Hasta el día de hoy, Ulloa se niega a pensar que el guardalínea Francisco Sánchez amañó el duelo.

Lo conocía desde mucho tiempo atrás. Tenía un pasado como militar, era un tipo recto, serio y que trabajaba como guardaespaldas del presidente mexicano en ese momento. El cuarteto arbitral pasó las horas previas al duelo junto y nunca hubo llamadas de dirigentes, sobornos o peticiones extrañas que lo pusieran a dudar.

"Yo pongo las manos al fuego por mi compañero", afirma Ulloa, que admite que cuando Francisco Sánchez levantó la banderola por tercera vez, solo atinó a dejar que la jugada pasara, aunque por dentro empezó a dudar.

"Lo que pensé fue, 'ojalá este muchacho (el guardalínea) no se haya equivocado, porque qué dura me la puso'".

Fueron solo segundos, rápidamente la pelota se puso en juego. El delantero pasó molestando y reclamando todo el partido, pero ya el daño estaba hecho. América quedó fuera de la final del balompié azteca.

Al final del enfrentamiento, vino el airado reclamo de Hugo Sánchez, en el que le "prometió" que nunca más volvería a pitar en México. Incluso cuando la reacción fue efusiva, nunca le mencionó la palabra robo o amaño.

Ulloa solo atinó a responderle que era imparcial, estaba en un país ajeno al suyo y solo confió en su guardalínea.

Después, recuerda haberse ido a cenar con sus compañeros del cuarteto arbitral. En medio de la autocrítica habitual, el línea reconoció haberse equivocado, pero la jugada no pasó a más.

Al día siguiente, Berny Ulloa estaba en el aeropuerto esperando el vuelo de regreso a Costa Rica, cuando un periodista se le acercó con una camiseta del América autografiada por Hugo Sánchez.

"Aquí le manda Hugo", le dijo, ante la mirada incrédula del silbatero, que tomó la camiseta, la metió en su maleta y se la trajo para Costa Rica. Ya en el país, se la regaló a un amigo cercano.

Unos días más tarde, le tocó regresar a México para arbitrar un duelo amistoso entre el Tri y Brasil y ahí estaba Hugo. Se le acercó y le dijo, "Don Berny, qué gusto tenerlo acá de nuevo".

No molestó, ni chistó en 90 minutos, recuerda Ulloa.

Sí lo hizo 24 años más tarde, sentado en el set del programa Fútbol Picante de ESPN y ante la pregunta incómoda del exjugador americanista Ricardo Peláez sobre si había vivido alguna vez el amaño de un partido.

"Sí. ¿Y te digo cuál? Yo jugaba en el América y jugamos contra Monterrey y resulta que trajeron un árbitro de Costa Rica para que quedáramos fuera. A este árbitro lo trajeron de fuera por primera vez en la historia y yo jamás había vivido una cosa de esas. Dije: 'Me voy de este equipo y de este lugar porque me parece vergonzoso'".

Sánchez no dijo más. La frase indignó a Ulloa, quien prepara una demanda en contra del futbolista por difamación.

Aunque el exréferi reconoce que los tres goles eran válidos, también es enfático al asegurar que se dieron por errores humanos del guardalínea, y no porque existiera un interés de amañar el cotejo.

"Llegué pobre al arbitraje y salí pobre del arbitraje. Pero soy una persona honrada", concluyó Ulloa.