Bryan Rojas, hecho en Academia Wílmer López, sonrojo al equipo del Pato. Carmelita fue superior a una Liga endeble, que solo rescata a McDonald

Por: José Pablo Alfaro Rojas 14 octubre
Bryan Rojas (centro) celebra la segunda anotación con Bernal Alfaro (izq.) y Anderson Andrade, quienes también mostraron un buen rendimiento. | JOSÉ CORDERO
Bryan Rojas (centro) celebra la segunda anotación con Bernal Alfaro (izq.) y Anderson Andrade, quienes también mostraron un buen rendimiento. | JOSÉ CORDERO

Por esas ironías del fútbol, un juvenil formado en la Academia Wílmer López acabó por sonrojar a la Liga del Pato y, quizás, al propio entrenador.

De la cantera carmela que lleva el nombre del excreativo y hoy timonel manudo, provine Bryan Rojas, el delantero que sonrojó a la zaga eriza, endeble ante los enganches del futbolista de apenas 19 años.

Rojas fue el punto alto entre las virtudes individuales y colectivas de la escuadra verdolaga, que fue superior a la Liga y exhibió todas sus falencias.

En el segundo gol le ganó en el cuerpo a cuerpo a José Salvatierra y luego se quitó a Kenner Gutiérrez con una finta, antes de perforar la red con un disparo bien colocado al 38’.

En el tercero volvió a hacer de las suyas. Se sacó dos marcas de encima antes de habilitar a Luis Carlos Fallas, quien se encargó de anotar para mandar a la lona a Alajuelense, al 53’.

Injusto sería decir que fue solo Rojas el que desdibujó a la Liga, porque Carmelita trastornó los planes con un esquema sólido que limitó los espacios y maniató el pobre ataque rojinegro.

Anderson Andrade anotó el primer gol verdolaga frente a su exequipo Alajuelense.
Anderson Andrade anotó el primer gol verdolaga frente a su exequipo Alajuelense.

Podría decirse que la Liga fue solo Jonathan McDonald, a quien se le nota la frustración ante las enormes falencias de sus compañeros.

Allen Guevara irreconocible. José Luis Cordero desaparecido. Din John Arias impreciso. Jamille Boatswain perdido.

Fue Barlon Sequeira quien intentó darle vida a los manudos con algunas arremetidas; sin embargo, se quedó corto.

Perdido. De pesadilla fue la primera etapa para el eje defensivo erizo, envuelto en una seguidilla de malas decisiones en salida y con una marcada división entre la media y la retaguardia.

Tras un promisorio inicio, en el que generó tres ocasiones de peligro, desperdiciadas por los hombres de ataque, acabó por caer en un bache cuando Andrade abrió la cuenta al 13’.

Todo comenzó por un error de Kurt Frederick en salida y luego un rechazo desafortunado de Darío Alfaro, que le colocó el balón a Bernal Alfaro, quien asistió a Andrade.

El gol desconcertó a la Liga y la hizo caer en muchas pérdidas de balón, que Carmelita aprovechó para contragolpear y aproximarse al segundo tanto.

Un taquito de Andrade terminó en los pies de Bryan Rojas, que le ganó en fuerza a Salvatierra para abombar los cordeles.

La Liga apeló a un juego más directo, hasta que Din John Arias peleó un balón largo, que rechazó mal el arquero Moreira y le quedó en bandeja a McDonald, que anotó el descuento al minuto 42’. Fue solo un chispazo. Los carmelos controlaron el duelo y el tercero fue una herida mortal para los rojinegros.