Aunque la iniciativa fue de los locales,el encuentro tuvo poco que ver con el riesgo

Por: Roberto García H. 3 noviembre, 2014

Celestes y rojinegros firmaron un empate sin goles que se apegó, estrictamente, a la letra de los respectivos libretos de sus estrategas, José Giacone y Óscar Ramírez.

Ayer al caer la tarde, sobre el césped sintético del Colleya Fonseca, vimos un encuentro irregular, pues aunque se registraron algunas emociones, estas se suscitaron únicamente en el arranque de cada tiempo, en la meta de los manudos.

En ambos inicios, del minuto cero al cinco, y del 46’ al 50’, respectivamente, fueron los universitarios quienes presionaron y buscaron, afanosamente, abrir la cuenta.

Mas, sucedió que en uno y otro capítulo, los artilleros de la academia se toparon con una especie de hombre araña ataviado de guardameta; léase Patrick Pemberton, el fantástico arquero de Alajuelense y de la Selección Nacional.

¿Tendrá resortes por articulaciones? Esa fue la impresión que dejó este hombre en las retinas de la tribuna, tras tapar dos disparos seguidos. Primero de Jorge Ramírez en el minuto seis; después, de Jason Scott, un minuto más tarde.

Y no más de entrada en el segundo capítulo de esta trama de líneas herméticas, de nuevo, con sangre fría y capacidad de reacción, Pemberton le quitó un gol cantado a Jonathan Sibaja, el acusioso artillero celeste. ¡Sensacional!

El capitán celeste, José Gabrie Vargas, desarrolló una buena labor, marcando a rivales como Johan Venegas, en esta escena, y también mediante la proyección ofensiva por el carril derecho, en perfecto entendimiento con Jonathan Sibaja. El empate a cero goles fue justo. | MARCELA BERTOZZI
El capitán celeste, José Gabrie Vargas, desarrolló una buena labor, marcando a rivales como Johan Venegas, en esta escena, y también mediante la proyección ofensiva por el carril derecho, en perfecto entendimiento con Jonathan Sibaja. El empate a cero goles fue justo. | MARCELA BERTOZZI

El filo de la navaja. Si alguien duda que Óscar Ramírez es un avezado estratega que suele jugar sobre el filo de la navaja, basta con evocar, precisamente, las decisivas acciones de su arquero. A la legua, se nota que confía plenamente en él.

Afirmamos esto porque Ramírez, prácticamente, cedió la iniciativa al rival. Capeó el chaparrón en cada cuarto de hora, para plantear de seguido susopciones ofensivas.

No obstante, pese a que la Liga controló los movimientos del contendiente, al fin de cuentas, las piezas rojinegras cayeron en la trampa del fuera de juego una y otra vez, por lo que su ofensiva resultó limitada y sin generar verdadero peligro, salvo un remate de cabeza desviado de Pablo Gabas, al 33’.

Mejor, no perder. Entre tanto, si analizamos la propuesta que desarrolló Giacone, sin duda, la UCR fue la escuadra que llevó la batuta en el planteamiento de cara al arco de su rival, además de que supo cómo neutralizar los avances de la Liga con el recurso del fuera de juego, sin obviar el orden y la reciedumbre de su línea de zagueros, por supuesto.

Pero también es cierto que el riesgo y la temeridad no fueron, exactamente, licencias que Giacone autorizara a sus muchachos.

Es decir, la UCR quería ganar el partido, claro está, pero por encima de esa legítima aspiración, estuvo siempre la idea de no perder.

El 0 a 0 favorece los intereses de Alajuelense, que continúa en la cima de todas las posiciones, cuando restan pocas fechas en el torneo.

Entre tanto, los celestes mantienen la ilusión de clasificar.