Estar casi dos meses sin salario provoca penurias y malos ratos entre los futbolistas pamperos

Por: Esteban Valverde 20 noviembre
El zaguero que cambió jugar ante Saprissa por sembrar sandía para ganar algo de dinero
Alonso Arias milita en el Municipal Liberia desde la temporada 2011. Foto: Melissa Fernández.
Alonso Arias milita en el Municipal Liberia desde la temporada 2011. Foto: Melissa Fernández.

Alonso Arias, lateral de Liberia, se preparó toda la semana para enfrentar al Saprissa, pero en el momento en que llegó el día fue consciente, notó que necesitaba dinero y prefirió irse a trabajar la tierra en un cultivo de sandía.

El defensor tenía una deuda que se podía complicar este lunes, por lo que era urgente generar plata para saldarla. Su padre, don Anastasio Arias, de 64 años, no dudó en tenderle una mano, por lo que le dijo que le ayudara con el cultivo de sandía.

"Decidí irme a trabajar al campo, mi papá es agricultor y me fui con él a cultivar sandía. Gracias a Dios en ese aspecto mi papá me ha ayudado bastante y me dio la paga para poder tapar ese hueco (problema económico) que me estaba molestando", relató.

Así, el defensor no corrió este domingo tras un balón; por el contrario, pasó en una finca, donde atomizó la fruta y realizó las labores de cuidado para que la sandía lleve su proceso normal. La técnica la aprendió de su propio padre.

Arias fue claro que aunque ellos no reciben salario en el club, las deudas no les tienen paciencia y a él no le quedó más que buscar soluciones fuera de su trabajo como jugador del conjunto guanacasteco.

"Con la ayuda de los amigos, mi novia y familiares es que he logrado salir adelante y mantener la alimentación y demás. Ellos no le dan la espalda a uno y eso es lo importante", detalló.

Ante la difícil situación que vive el plantel guanacasteco, el jugador de 26 años no esconde que está dispuesto a analizar su futuro. Él termina contrato en mayo del 2018.

"Yo al equipo lo quiero, pero uno también debe pensar en el beneficio y la cosa aquí no está bien", concluyó.

Los vecinos les dan comida a los que viven en la casa club
Joseph Centeno marcó a Jerry Bengtson en el duelo que Liberia perdió 5 a 1 ante Saprissa. Foto: José Cordero
Joseph Centeno marcó a Jerry Bengtson en el duelo que Liberia perdió 5 a 1 ante Saprissa. Foto: José Cordero

La casa club del equipo liberiano tiene tres inquilinos: el italiano Alessio Lava, el limonense Joseph Centeno y el puntarenense Greivin Ureña.

Pese a tener las instalaciones del club a disposición, ellos no la han pasado nada bien en los últimos dos meses ante la falta de pago.

Los tres jugadores en ocasiones no tienen ni siquiera dinero para comer y es la buena voluntad de sus vecinos la que los salva para alimentarse.

Ureña describió que varios días, sin precisar cuáles, han tenido que enfrentar partidos de la Primera División sin almorzar.

"Gracias a Dios hemos topado acá con muy buenas amistades, y eso es lo que nos ha salvado. Ellos nos llaman y nos preguntan si tenemos que comer, también algunos vecinos nos traen comidas rápidas, nos llevan algún diario. Nosotros hemos llegado al límite hasta de pedirles para comer", relató.

El volante también mencionó que la forma de transportarse a los entrenamientos se ha visto afectada.

De ellos tres el único que tiene carro es Centeno; no obstante, normalmente está sin gasolina.

"Una vez la práctica era como a 40 minutos de aquí y tuvimos que irnos caminando, una hora antes, para así poder llegar al entrenamiento", dijo.

Greivin es originario de la Zona Sur del país y su ficha pertenece a Jicaral de la Liga de Ascenso.

El mediocampista no comprende como sucede la ausencia salarial en un club de la división de honor, porque en Jicaral no tenían estos problemas.

"Aquí a veces solo tenemos arroz y frijoles y es lo que hay que comer. En cambio, en Jicaral me pagaban al día; ellos sí eran muy puntuales. Allá hay hasta dos casas club y cocinera; en cambio, acá yo tengo ganas de retirarme y dedicarme a la cocina porque hay que inventar las combinaciones de comida con lo que tengamos", concluyó.

El entrenador, Víctor Abelenda, ya se quedó sin ahorros
Víctor Abelenda en el cotejo entre Saprissa y los liberianos. El timonel no sabe si continuará al mando de Liberia en el 2018. Foto: José Cordero
Víctor Abelenda en el cotejo entre Saprissa y los liberianos. El timonel no sabe si continuará al mando de Liberia en el 2018. Foto: José Cordero

El timonel del club liberiano, Víctor Abelenda, tampoco escapa de la crisis económica que vive su escuadra.

Abelenda confesó que no ha sido sencillo y él ha encontrado refugio en su familia, debido a que ya no tiene ahorros para continuar solventando sus gastos.

"Sí, ya se fueron los ahorros y más bien la tarjeta de crédito tiene un hueco por ahí y estamos viendo cómo la saneamos. Cuando ingresa dinero, ellos (los directivos) nos ayudan, pero la cosa no está fácil", expresó.

Abelenda enfatizó en que si no tuviera el ingreso de otros sectores de su familia, ya hubiera tenido que buscar una solución más radical.

"Sin duda, no sé cómo haría sin mi familia. La única opción que me quedaría es abandonar el proyecto o buscar un ingreso alternativo como sé que han hecho algunos muchachos", contó.

El estratega además señaló que la situación en su plantel se vuelve cada vez más pesada. El camerino no está concentrado en aspectos deportivos.

"Está golpeado. Gracias a Dios la juventud empuja y da un aire de esperanza, la derrota te bajonea y sobre todo cuando la parte económica está mal", declaró.

El entrenador añadió que este lunes con la taquilla se le daría una parte a los jugadores, pero es claro en que no se pondrán los salarios al día.

"Servirá para hidratar pero el problema es más profundo", finalizó.