La tarea es ganar, pero un empate sería como encontrar petróleo para la Sele

Por: Juan José Herrera Ch. 22 marzo, 2013

Denver, Colorado. Costa Rica llegó a Denver con la mentalidad puesta en ganar, de eso no hay duda; pero no se puede negar que un punto hoy sería como encontrar petróleo.

Más allá de los problemas que pueda arrastrar Estados Unidos o la motivación que tenga la Tricolor, sacar un empate en el norte debería ser razón suficiente para volver satisfechos a suelo nacional.

Esto no tiene nada que ver con mediocridad, aquí se trata de pura y simple matemática.

Sumar en Colorado supondría un excedente en las cuentas de la Selección, que además camina con números negros luego de la visita a Panamá, pues la regla dice que así se pasa una eliminatoria: no perdiendo afuera y ganando en casa.

“Un empate es un resultado positivo para lo que queremos, lo importante es sacar algo de aquí, pero que no quede duda de que venimos por la victoria. Eso sí, si de da el empate pues sin duda también será beneficioso”, afirmó ayer el lateral Cristian Gamboa.

Todos los jugadores lo tienen claro y sin duda Jorge Luis Pinto también, no por nada ya se confirmó que el colombiano parará hoy su equipo con línea de cinco atrás.

La movida no significa que se renuncia al ataque o se apueste al candado, no cuando Bryan Oviedo y el propio Gamboa serán parte de esa línea baja.

Más bien, la movida del cafetero busca cerrar espacios y tener posesión, una táctica inteligente pues está claro que la presión hoy jugará en el bando rival.

Panorama. Si Costa Rica sale hoy bien parada de Denver no solo significaría que logró golpear a uno de los grandes del área, sino también que salió ilesa de sus primeras dos visitas en esta hexagonal final.

Porque aparte de todo, la Tricolor es el único de los seis combinados que debió librar sus dos primeros juegos de esta última fase fuera de casa, una condición que le permitiría sacar ventaja con el resto si es que logra el cometido de puntuar en suelo estadounidense.

Aquí es donde entra la historia también, porque detrás de los cálculos y esa tarea inequívoca de sumar, también se esconden casi 30 años de no ganarle a Estados Unidos en su propio patio.

La última vez fue en 1985, apenas la cuarta en la historia Tricolor , una estadística que como cualquier otra no juega, pero sí pesa.

Ese detalle describe muy bien la realidad que ha acompañado a la Selección durante años y años de procesos eliminatorios: perder de visita y luchar por ganar en casa.

Y aunque mucho se habla de que este Estados Unidos no es tan fuerte como años atrás, no deja de ser uno de los grandes favoritos del área ni mucho menos un rival accesible, especialmente no cuando está en su casa.

“Claro que venimos a ganar, no hay ninguna duda, pero un empate es también es un gran resultado, porque aquí estamos hablando de Estados Unidos, independientemente de todo lo que se diga”, finalizó Celso Borges.