Análisis de los recientes fracasos de Saprissa, Alajuelense, Herediano y la pérdida del invicto de la Selección Nacional

 9 abril, 2015

Luego de flotar a alturas nunca antes visitadas, octavos en Brasil, invictos en 13 partidos y con tres equipos metidos en cuartos de final de la Concacaf, a la nube del fútbol costarricense se le hizo un hueco. O, ¿un cráter? ¿Se disipó?

Primero, su flamante bicampeón nacional, el de más laureles locales e internacionales, fue barrido por el América de México, que le ganó los dos partidos y le endosó un penoso global de 5 a 0.

Luego, la Selección Nacional dejó su invencibilidad en Panamá, 2-1, evidenciando una blandura defensiva que ya se veía desde setiembre pasado, pero que se disimulaba gracias al invicto.

Por si fuera poco, Alajuelense perdió la semifinal contra el penúltimo lugar de la MLS 2015 y último de la 2014, el Montreal Impact, y, para colmo de males, el Herediano sufrió una histórica humillación en el Estadio Azteca, donde dejó ir una ventaja de tres tantos para terminar masacrado, 6 a 0.

Los resultados son esos. Incontrovertibles. Pero, vale la pena analizar en detalle todos y cada uno de los cuatro fracasos tan seguidos: Saprissa, la “Sele”, Alajuela y Heredia (en orden cronológico).

1) Saprissa

Saprissa sufrió una ola de lesiones de la contención hacia atrás y lo pagó caro, pero, ojo, el América tampoco jugó la serie con todo su arsenal. En Tibás, los morados extraviaron la brújula y, en lugar de ganar 3 a 0 (para lo cual hicieron méritos del minuto 1 al 70), cayeron 0 a 3, producto de una mezcla de factores: a) llegar tanto y no anotar genera desconfianza, b) se lesionó Diana y el DT, en lugar de suplirlo por otro lateral izquierdo, modificó el sistema e introdujo a un delantero, Minor Escoe, c) el América se dio cuenta, hizo cambios y anotó, d) la “S” se descontroló psicológica y tácticamente y, así, cayeron el segundo y el tercero. Ahí se acabó la serie. La vuelta fue de mero trámite. Al menos el Saprissa se mostró ordenado en el DF.

2) Selección Nacional

Panamá se tomó el partido de fogueo como si fuese juego eliminatorio. Costa Rica, en cambio, abusó de los experimentos: los debutantes Lemark Hernández (lateral izquierdo) y Keiner Brown (central), Junior Díaz de central y no de carrilero, Esteban Alvarado en la portería y David Guzmán de contención. ¡Cinco cambios (tres de escaso recorrido) y todos de la mitad hacia atrás! ¿Cómo no iba a lucir mal Costa Rica? Por añadidura, el único mundialista de la zaga que jugó en su posición habitual, Dave Myrie, tuvo su peor partido vestido de tricolor. Guzmán apenas cumplió y el único sobresaliente fue Alvarado. Lemark y Brown reprobaron. Se espera que, de ahora en adelante, los experimentos se hagan dosificados, de uno en uno o, a lo sumo, de dos en dos, pero nunca más “en pelota”.

3) Alajuelense

Bajo un sistema claro, definido, quizá no muy vistoso, pero sí efectivo, LD Alajuelense dominó al arranque de la década con cinco títulos. Los detractores de dicho sistema, más por ardor que con argumentos, le llamaron “ultra defensivo”. Luego, la Liga perdió dos series de postemporada seguidas ante su némesis, Saprissa, por solo un gol de diferencia, y, entonces, su técnico decidió cambiar de sistema por otro, supuestamente, más ofensivo. Ahora, a los manudos les anotan de dos en dos, y esa vulnerabilidad se puso de manifiesto contra el Impact de Montreal, el equipo llamado “Rey del Contragolpe”. “Lo de la visita a Canadá, no fue fácil, no valoran que nosotros juguemos valientes, con el 2-0 fuimos a buscar el partido”, adujo el técnico, Oscar Ramírez, pero, precisamente, fue esa “valentía” lo que abrió líneas y generó los dos goles adversos. Tan bien que metía antes el bus el Alajuelense...

4) Herediano

Después de una “noche mágica” en Heredia, la “noche trágica” en México. Qué desastre. De los cuatro factores negativos que podían combinarse en el Azteca, para que el “Team” perdiese su amplia ventaja de tres goles, se dieron tres: primero, al Herediano sí le pesó el Azteca, sus jugadores entrenaron “enclochados”, como aterrorizados ante el monstruo de 80 mil cabezas; segundo, el mal planteamiento táctico, como diría Oscar Ramírez, “valiente”... Es decir, en lugar de hacer las del murciélago y colgarse todos del horizontal, ¡como se debe hacer, aunque se vea feo!, Mauricio Wright quiso definir la serie con un cuarto tanto, ¡craso error!; tercero, el América jugó como se espera del América, un equipo multimillonario repleto de estrellas de todo el continente. El cuarto factor, el arbitraje, no influyó, pues el guatemalteco Walter López pasó sin pena ni gloria por el encuentro.

5) Conclusiones

¿Se disipó la nube del fútbol tico? Sí. Pero tampoco da para hacer loco, cortar cabezas, rasgarse las vestiduras y mandar todo al diablo. Calma, calma. Se perdió por factores concretos, ya explicados líneas arriba, y que son corregibles. Las derrotas de los clubes deben servir como una bofetada, un golpe de humildad. En estas instancias, contra las planillas-constelaciones “A” de mexicanos y elencos de la MLS, ¡los equipos ticos no deben ir a jugar de tú a tú de visitantes! Esa supuesta “valentía” de la que habló Oscar Ramírez, y que también quiso aplicar Mauricio Wright, no es otra cosa que ingenuidad.

Por otro lado, el certamen interclubes no refleja la realidad futbolística de Concacaf, porque son jugadores de otras confederaciones los que marcan la verdadera diferencia, futbolistas que, presupuestariamente, son inalcanzables en Costa Rica. El América es una especie de “OEA”, con buenas fichas de Argentina, Colombia, Ecuador y Paraguay, mientras que el Impact sería como una “ONU”, con refuerzos de Ghana, Senegal, Malí, Camerún, Bélgica, España, Francia y Argentina.

La caída de la Selección Nacional en Panamá tampoco representa la realidad, porque fue el equipo titular canalero, de local y tomándoselo en serio, contra una Costa Rica repleta de experimentos en parte baja, lo que debe convencer al DT, Paulo Wanchope, de ser más mesurado en las próximas convocatorias a la hora de probar variantes.