Por: Eduardo Baldares 20 octubre, 2015

Tras derrotar a Santos Laguna 2-1 en “La Cueva”, al Saprissa le bastaría con un empate en México para clasificar a cuartos de final. Sin embargo, aquel gol del “Chuletita” Orozco en Tibás podría indigestársele, porque el primer criterio para desempatar es el duelo particular, incluido el famoso gol visitante.

Como Saprissa y Santos están empatados a seis puntos, todo se resolverá en el Nuevo Corona, donde el riesgo tendrán que asumirlo los mexicanos. Eso le da ventaja táctica a la “S”, que se clasificaría con la paridad. Sin embargo, con un pírrico 1-0, que no está pegado del cielo, pasarían los laguneros, así que la serie es de pronóstico reservado.

Ni morados ni albiverdes han tenido su mejor campaña. Saprissa va a Torreón con un DT en formación y marcha octavo del torneo local (eso sí, adeuda cuatro juegos al calendario). Peor la pasa Santos, en la posición 15 entre 18 clubes del certamen azteca. ¡Que nadie se reparta nada!

Más poderoso parece el oponente del sublíder del balompié tico, Herediano (Tigres es quinto, 9 puntos por encima de Santos en la Liga MX). Por añadidura, el Team no pudo derrotar al híbrido de titulares y suplentes que presentaron los felinos aquí (1 a 1) y, además, perdió con el Isidro Metapán en El Salvador, por lo que tendrá que zambullirse en un “Volcán” activo (como se conoce al Estadio Universitario de Nuevo León), de donde buscará salir indemne con una clasificación epopéyica.

Al mando de Ricardo “Tuca” Ferreti, Tigres es subcampeón de América, cuenta con un plantel multimillonario y se espera que allá sí actúen estelares como Gignac, Aquino, Jiménez, Dueñas, Esqueda, Sobis y Juninho, ausentes en el Rosabal Cordero.

El campeón nacional tiene 4 puntos y la obligación de ganar por cualquier marcador, porque Tigres contabiliza 7. Aunque el histórico Odir Jacques es un especialista ofensivo, las fieras regiomontanas son letales en campo abierto y, para aumentar el dramatismo del reto, la sede es uno de los coliseos que más presión mete en México. Pero, ¿quién dijo miedo? Es una grandiosa oportunidad para renovar la validez del apodo “Equipo de las grandes jornadas internacionales” y del famoso estribillo “Ninguno pudo con él”. Va de nuevo: ¡Que nadie se reparta nada!