Saprissa importó el temple que extrañó durante cuatro años sin una sola corona

Por: Katherine Chaves R., Randall Corella V. 11 mayo, 2014

El Saprissa que anoche levantó su título número 30, no es ni la sombra del que tantas veces sufrió en los últimos cuatro años.

Error tras error, las heridas de siete torneos de sequía dejaron una enseñanza enorme para un club que parecía dar palos de ciego en busca de la senda correcta.

Sobre esas cicatrices, la S encontró, por fin, el temple que le hacía falta para alcanzar el título. Lo halló fuera de sus fronteras y no tuvo reparos en importarlo.

Empezó mal. Con una derrota en casa ante Pérez Zeledón, que le ayudó a darse cuenta de que la juventud, el tan nombrado “proceso”, no les alcanzaría para sanar la herida de su afición.

Movió entonces el mercado de fichajes. Reforzó su columna vertebral con nombres de peso. Luis Michel, Adolfo Machado, Carlos Saucedo y Hansell Arauz; no quedó una línea sin retoques.

El mexicano fue la contratación rimbombante, el arquero de renombre que trajo seguridad bajo los palos; el canalero llegó como remiendo, una apuesta arriesgada en la zaga central y terminó siendo dueño de la banda derecha; y el boliviano fue el hombre gol que tanto extrañaron en Tibás.

Arauz es un caso aparte. Arribó a último momento, en un golpe por debajo el cinturón al Cartaginés, que el réferi no vio, y terminó siendo la gran figura morada .

Y anoche lo fue más. Cuando la lluvia intentó mermar su velocidad con la pelota en el pie, saltó más que toda la zaga manuda y prendió un cabezazo que acabó en la red.

El gol del título fue premio para el ‘9’ morado –dolor de cabeza manudo en la final–, y para figuras como el volante Yeltsin Tejeda, que desde el inicio del torneo tenía opciones de irse al extranjero, pero decidió quedarse en la casa para luchar por el ansiado 30.

Hansell Arauz corre a celebrar el gol del título morado. Tras él, Yeltsin Tejeda lo grita a todo pulmón. | RAFAEL PACHECO
Hansell Arauz corre a celebrar el gol del título morado. Tras él, Yeltsin Tejeda lo grita a todo pulmón. | RAFAEL PACHECO

Lo alcanzó anoche. Y lo gritó a todo pulmón, como también lo hizo Gabriel Badilla, el capitán que hace un año sobrevivió a una operación de corazón abierto y regresó justo a tiempo para alzar la copa.