Por: Kenneth Hernández Cerdas 19 marzo

La pelota da un leve pique, raspa los guantes de Leonel Moreira y caprichosamente se incrusta en el arco sur.

Es el minuto 73 y el Ricardo Saprissa retumba, Heiner Mora mete el balón debajo de su camisa y corre a festejar.

El marcador cambia, el partido es otro, pasa de la chispa al fuego, del golpe al nocaut.

Hay juegos que se narran a partir de una acción puntual; el que disputaron ayer saprissistas y heredianos es uno de ellos.

Antes de que el Titi Mora tocara el esférico con su calva y Moreira fallara en la recepción, el pulso estaba para cualquiera, era un pulso de ida y vuelta, de peligro en las áreas, de nervios crispados y de alto voltaje.

Era el típico duelo en el que los técnicos no se sientan ni un segundo en el banquillo porque la adrenalina no se los permite.

Como también era el partido del que brotan héroes y villanos de la forma menos pensada.

Si Fabrizio Ronchetti hubiera llegado con su olfato goleador intacto, hoy se hablaría de él como el hombre del partido, si Jairo Arrieta anotaba el disparo que Carvajal le rebotó, el pampero habría acabado como el verdugo de su exequipo.

Lo mismo les hubiese pasado al brasileño Rafinha y al propio Ulises Segura, protagonistas de acciones de peligro que retrataron la voracidad de dos clubes que no se guardaron nada.

Saprissistas y florenses se empeñaron en jugar abiertos, en poner a prueba los reflejos de los porteros y en desatar un ida y vuelta que cargó de electricidad un compromiso bravo.

Sin embargo, el fútbol depara pequeños grandes detalles que cambian todo, como el gol de Mora que le torció los renglones al Herediano y se los enderezó por completo a Saprissa.

El tanto desarmó a un Team laborioso y entregado, que jugó quizás su mejor partido del Verano, pero tuvo enfrente a un rival que también firmó una presentación notable e hizo méritos para salir con el triunfo.

El segundo tanto de los morados reflejó precisamente el quiebre que experimentó el cotejo, desde el minuto 73 cuando el balón se metió a la guarida rojiamarilla con la complicidad del arquero Moreira.

El partido se acercaba al fin y el visitante no daba la mismas señales de vida que antes. Y al Monstruo, por su lado, se le notaban las ganas de finiquitar una victoria de esas que deparan más que llanos y simples tres puntos.

Randy Chirino, con el arco limpio, empujó el balón y apuntaló el triunfo de un Saprissa que se fortalece en la pelea por el primer lugar. La S sabía que si ganaba este domingo, se quitaba de encima a un rival directo por la cima y de paso le respira en la nuca al valiente Limón.

Morados hicieron suyo un juego bravo e intenso sobre un rival que claudicó al final.

Alineaciones:

Saprissa: Danny Carvajal, Jordan Smith, Yostin Salinas, Julio Cascante, Heiner Mora, Anderson Leite, Ulises Segura, Marvin Angulo, Mariano Torres, Daniel Colindres y Fabrizio Ronchetti. D. T.: Carlos Watson.

Herediano:Leonel Moreira, Allan Miranda, Heyreel Saravia, Leonardo González, Johnny Acosta, José Miguel Cubero, Rándall Azofeifa, Jimmy Marín, José Leitón, Elías Aguilar y Jairo Arrieta. D. T.: Hernán Medford.

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