La S asumió la punta del certamen tras vencer con apuros 1-2 a la Universidad de Costa Rica en el Colleya.

Por: Steven Oviedo, Kenneth Hernández Cerdas 13 abril, 2016

Saprissa llegará al clásico ante la Liga del próximo domingo vestido como nuevo líder.

La S asumió la punta del certamen tras vencer con apuros 1-2 a la Universidad de Costa Rica, ayer, en el Colleya Fonseca.

Los universitarios le dieron una bienvenida poco grata a la S apenas se inició el partido. En el minuto 4, Jaime Penedo quedó a merced del fusil de Josué Martínez, quien le disparó a quemarropa tras recibir un pase de José Mena en una acción de pizarra.

Los hombres de Farinha se aferraron a una jugada ensayada para desubicar a la parte baja saprissista que se descolocó desde el tiro esquina cobrado en corto por Freddy Álvarez.

La U es un equipo que acostumbra ser inquieto en el Colleya Fonseca y, por ende, provoca que los rivales no se sientan cómodos en este pasto sintético. Los morados así lo sintieron, hasta que Hansell Arauz igualó las cifras.

Empujado por el grito de la afición saprissista, el volante se animó a rematar desde fuera del área y consiguió un golazo al poner la pelota lejos de la estirada del guardameta Aarón Cruz.

Ese tanto fue el punto de quiebre del juego, ya que Saprissa asumió el control de un partido que se fue cerrando con el transcurrir de los minutos.

Guilherme Farinha tiene un equipo de oficio, que no suele bajar los brazos tan fácilmente por más estrellas que tenga cosidas en el pecho el rival al que se enfrenta. Por eso, sin ser bondadoso en ofensiva, en la primera parte se ciñó en que el contrario encontrara minas en cada sector del campo y sufriera.

Los académicos variaron el libreto en la segunda parte, al salir a presionar más y acosar a la portería tibaseña.

Fue Jaime Penedo el que sufrió en carne propia la intensidad de los celestes, quienes desde el minuto 46 hasta el 60, dispararon al menos cuatro veces sobre el muro que levantó el panameño.

Penedo le negó un gol cantado a Josué Martínez al achicarle un mano a mano en el 58’, ocasión que perfectamente pudo nublarle la noche al campeón.

Mientras el canalero se empleaba para proteger su puerta, a pocos metros de él, Aubrey David también se esforzaba, ya que tuvo que aprovechar su altura para despejar los constantes centros del escurridizo Jonathan Sibaja.

Cuando los hombres de Carlos Watson se quitaron la camisa de fuerza que les habían puesto, el juego se tornó de ida y vuelta.

Fue así como empezó a crecer la figura de Daniel Colindres por la izquierda, el gestor absoluto de la jugada que acabó en el segundo gol de los morados.

Colindres montó una bicicleta, el balón le quedó a Arauz, y este se la sirvió preciso a Marvin Angulo, quien no tuvo piedad del esforzado arquero Cruz.

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