Los morados vencieron este miércoles 1-0 a los universitarios con gol de Ariel Rodríguez.

Por: Davis Castillo 4 noviembre, 2015

El Saprissa está en zona de clasificación tras aprobar con angustia y zozobra su duelo ante la Universidad de Costa Rica.

Los morados llegan al cuarto lugar del Torneo de Invierno al firmar una victoria por la mínima que anduvo lejos de merecerla por lo exhibido en la cancha.

La S no tuvo una presentación cómoda, a pesar de que desde el minuto 4 ya disponía de un saldo positivo en el marcador.

El gol, anotado tras un disparo desde fuera del área de Ariel Rodríguez, no le bajó el perfil a un equipo universitario que se plantó firme en la suave grama del Ricardo Saprissa.

Estadísticamente los morados sí insistieron más en el primer acto pero en la segunda mitad quedaron expuestos a que su rival los sonrojara. Los académicos pecaron de ineficientes en la última línea y eso permitió que los saprissistas salieran airosos de un juego espeso y complicado por la propuesta visitante.

En la inicial, los recurrentes centros desde la banda izquierda no encontraron el desvío preciso para sacudirle los mecates a Aarón Navarro. Primero fue Christian Bolaños el que no pegó el puntazo en la línea de fondo y después Rodríguez a quien el arma se le encasquilló.

Inclusive, la U con pocas llegadas provocó sobresaltos en el arco tibaseño donde Danny Carvajal tuvo que emplearse para evitar el empate.

Prácticamente, en este lapso, la diferencia estuvo en la poca puntería de ambos porque si hubieran estado más finos, el tanteador, previo al descanso, pudo ser más generoso que el 1-0.

En el complemento la UCR fue mejor que Saprissa, colonizó la pelota y convirtió al cuadro local en un equipo gris, incapaz de crear peligro e imponerse.

Los hombres de Guilherme Farinha asumieron el control del partido, pisaron área enemiga y merecieron otra fortuna, empero, una vez más, su nula capacidad para anotar les impidió rasgar el empate en Tibás.

El Monstruo vivió de la renta de aquella diana tempranera, obra de su mejor hombre en ataque, y entre apuros y congojas resolvió el compromiso que lo tiene entre los cuatro mejores del certamen, eso sí, sin derecho a parpadear porque le respiran en la espalda. Al menos, para consuelo del saprissismo, su escuadra gana los partidos que necesita, aunque lo haga sin encandilar.

Etiquetado como: