Caribeños les complicaron el juego a los morados de principio a fin

Por: Steven Oviedo, Kenneth Hernández Cerdas 20 abril, 2016
Saprissa y Limón se enfrentan en la penúltima fecha del Verano, los morados podrían asegurar el primer lugar, pero depende de lo que ocurra en el juego entre Herediano y Santos.
Saprissa y Limón se enfrentan en la penúltima fecha del Verano, los morados podrían asegurar el primer lugar, pero depende de lo que ocurra en el juego entre Herediano y Santos.

Saprissa pasó de tocar el cielo con las manos, tras vencer el domingo pasado a Alajuelense, a quedar a oscuras anoche, al empatar a cero frente a un incómodo y combativo Limón.

Los morados le dejaron la mesa servida a Herediano que este jueves, a las 8 p. m. recibirá al Santos de Guápiles.

La distancia entre tibaseños y rojiamarillos es de solo dos puntos, de modo que perfectamente el Team puede sobrepasar a la S y no depender de nadie más para cerrar primero la carrera a semifinales.

A lo largo del compromiso, los visitantes le tendieron una telaraña a los saprissistas y estos quedaron atrapados en ella.

Los caribeños no permitieron que la S se adueñara del balón y eso se tradujo en complicaciones absolutas para los dueños de la Cueva.

Salvo un par de remates de Myn or Escoe y Hansell Arauz al comienzo del juego, más un disparo de Marvin Angulo, los morados no generaron grandes sobresaltos en la puerta vigilada por Jairo Monge.

Los desbordes de Daniel Colindres no encontraron hombres que cerraran en el corazón del área y eso minimizó el potencial ofensivo de los saprissistas.

El cuadro local no acertó en la toma de decisiones al momento de pisar el área contraria y se fue al descanso con más dudas que respuestas.

Para los limonenses fue ganancia dejar el campo sin heridas, ya que basaron su juego en replegarse, controlar el esférico y echar mano de uno que otro chispazo al frente.

En el guión de Horacio Esquivel sobresalió Steven Williams, un larguirucho volante que con la redonda en sus pies fue un completo dolor de cabeza para sus marcadores.

La inquietud e impaciencia se adhirieron a la camiseta morada en largos tramos del complemento y ello complicó el desempeño de los pupilos de Carlos Watson. La perdida de tiempo de los caribeños desesperó al saprissismo.

Watson metió a Jonathan Moya, a David Ramírez y a Ulises Segura con tal de quemar toda la dinamita posible. Y con ellos lanzó toda metralla en la búsqueda del gol que le diera paz en medio de la congoja de ver cómo los minutos corrían y el cero se agigantaba en la pizarra electrónica.

La tensión aumentó al final porque los tibaseños tocaron una y otra vez la puerta de Monge; sin embargo, los intentos se fueron desperdigando en el arco sur.

En tiempo de reposición, Angulo acumuló la segunda amarilla y su equipo se quedó con diez piezas. Ese detalle terminó por atolondrar a un cuadro saprissista que se quedó sin piernas y sin ideas en su intento de ganar.