Monstruo pagó caro dos errores de su zaga y reaccionó muy tarde en el juego

Por: Miguel Calderón S. 2 febrero, 2015

¿Por culpa del árbitro? ¿La cancha? ¿El viento? ¿La picardía de Alejandro Alpízar? ¿La pasividad de Danny Carvajal?

Todos tendrán sus razones del porqué Saprissa cosechó su primer derrota del torneo. Lo cierto es que el bicampeón no fue capaz de revertir un marcador que entregó en la primera mitad del juego ante Uruguay.

La S remó contra su desconcierto en defensa, contra una mala barrera en el tiro libre de Alpízar, contra un lío de su zaga en cada contragolpe lechero y contra un rival que jugó como si el descenso se definiera en la jornada que se disputó ayer.

Fue un Saprissa impreciso, con asomos de buen fútbol como en la combinación perfecta entre Deyver y Golobio en el gol del descuento, pero sin ese vigor necesario para sobreponerse a sus contratiempos, entiéndase el deslucido arbitraje de Andrey Vega y la efectividad del plantel coronadeño: tres opciones claras, dos anotaciones.

Tampoco se pudo reanimar después de los goles en el 14’ y 45’ del Matador, el delantero, al que muchos cuestionan por su supuesto sobrepeso, le quebró la cintura a Keylor Soto, Andrés Imperiale y compañía.

El cañonero fue la gran figura, pero su labor se vio alimentada con las coberturas de José Villalobos Chan, la intensa marca de Rudy Dawson y la alianza en mediacancha entre Ulises Segura, Rafael Rodríguez y el debutante Esteban Espinoza.

Evolución al liderato
Evolución al liderato

Si Uruguay jugara siempre así, a lo mejor, no estaría en peligro de perder la división.

Ayer el equipo de Martín Cardetti fue otro con respecto al que perdió ante Cartaginés y salió goleado frente a Alajuelense.

Fue un conjunto ordenado, que supo cuidar su ventaja en el complemento, que tuvo temple para neutralizar los ataques de Deyver Vega y Daniel Colindres por los costados y que solo incurrió en un despiste en el autogol de Dawson en el minuto 80.

Saprissa, por su parte, dispuso de todos sus recursos. Renunció a uno de sus contenciones (David Guzmán) para incluir a un atacante más apenas en 53 minutos con el ingreso de Ariel Rodríguez. Luego, sumó un hombre más refinado en la táctica fija como Marvin Angulo y sacrificó a Imperiale para darle campo a un lateral más ofensivo como Jordan.

Pero no fue suficiente.

Poco a poco Saprissa agotó sus posibilidades, y el tiempo cada vez le jugó más en su contra.

La primera derrota del campeón en el Verano está consumada apenas en la cuarta fecha.

El liderato ahora es del archirrival y la furia saprissista con el arbitraje hoy no vale de nada.

Al final Saprissa sigue pagando caro sus errores puntuales como un mal rechazo de puños de su portero o su desbarajuste cuando el rival lo presiona en salida.

Es cierto, el árbitro Andrey Vega debió pitar una falta sobre Deyver en la jugada previa al 2-0, pero la S no perdió solo por eso.

El Monstruo chocó con un muro en Coronado y quedó a la orilla de al menos salvar el empate.