Los académicos prometen para hoy otro episodio de sufrimiento en Tibás

Por: Juan José Herrera Ch. 30 abril, 2014
EL delantero morado Ariel Rodríguez intenta superar la marca de los universitarios Jameson Scott y Jorge Ramírez, ambos parte del candado académico el domingo anterior. | MARIO ROJAS
EL delantero morado Ariel Rodríguez intenta superar la marca de los universitarios Jameson Scott y Jorge Ramírez, ambos parte del candado académico el domingo anterior. | MARIO ROJAS

Saprissa intentará esta noche evitar repetir la tragedia de la eliminación ante una UCR que ya demostró el domingo que también se aferra al sueño de una final.

Es una serie que cambió rotundamente luego del empate 2-2 que dejó la ida, porque en 90 minutos los académicos se quitaron el traje de invitados de última hora para ponerse el de candidatos.

El amargo episodio de desesperación que vivieron los morados el domingo en Tibás para poder alcanzar esa paridad, dejó claro que la U no sabe de favoritos, por más que ese cartel aún cuelgue en el cuello del ilusionado Monstruo.

Porque, para decirlo claro, el panorama de Saprissa hacia una eventual final es sencillamente inmejorable: cerraron líderes con una buena cara, amarraron la ventaja deportiva y la necesidad de la U les concedió una doble localía en su serie eliminatoria.

Si todo eso no alcanza, el peso histórico de un rival tradicional termina de opacar la imagen de un equipo que apenas hace año y medio luchaba en Segunda División.

Todo eso estaba ahí antes de la ida y se mantiene para la vuelta, con el único y gran atenuante de que nada de esa lista pareció pesarle al equipo de la alma máter en el primer round en la Cueva.

Duelo de obligaciones. Ese listado de alicientes ponen a Saprissa contra la cuerdas en el apartado de obligaciones, porque a final de cuentas la presión es enteramente suya esta noche en Tibás.

Es cierto, la UCR está llamada a ganar si quiere decirse finalista, pero como sus mismos jugadores dijeron en la vuelta no hay nada qué perder y sí mucho qué ganar.

A la S, en cambio, ese discurso jamás le calza, porque el peso de su historia y esa longeva sequía solo se puede aliviar con títulos.

Dejarle entonces la propuesta a la visita no pasa por la cabeza de Rónald González, como tampoco pasa fiarse de la posibilidad de un empate que sencillamente sería caminar por la cuerda floja.

Aunque en el fondo avanzar tiene que verse como el objetivo único, el cómo se consiga también pesa en un conjunto que lucharía por el 30 ante uno de los dos equipos que se han repartido todo el protagonismo que sus fracasados anteriores le hicieron perder.

Tal obligación hace pensar en la posibilidad de variantes como detonante de algún cambio en la cara que le dejó la ida a la S, aún cuando ese día González ubicó a las mejores figuras de su Verano sobre el campo de juego.

En la U, al contrario, la apuesta pasa por repetir todo lo que se hizo el domingo: fútbol directo y vertical; pero, sobre todo, oportuno.

El único pero es la baja de Jason Scott por sanción, apenas un lunar más en esa profusa lista de cosas que no se detienen a lamentar.