Por: José Luis Rodríguez C. 26 marzo, 2015
Asdrúbal Gibbons intenta frentar a Winston Parks (izq.). | JOSÉ CORDERO
Asdrúbal Gibbons intenta frentar a Winston Parks (izq.). | JOSÉ CORDERO

Guápiles. Con las uñas, así como ha disputado el torneo, el Santos se metió ayer otra vez en la disputa de las semifinales.

Dos tantos en la agonía de un juego que parecía imposible subieron a los guapileños de la quinta a la tercera posición.

Puede que el rendimiento y la planilla no sean suficientes para acabar en semifinales, pero al menos Santos está siendo protagonista inesperado.

Esa misma urgencia de puntos, del Santos por clasificar y AS Puma por dejar el sótano, hizo que la primera parte fuera trabada, sin mucho riesgo.

Eso sí, aunque los guapileños fueron locales, el balón le perteneció a los sureños.

Con el manejo de Anthony Calvo y el músculo de Rodolfo Rodríguez en la contención, AS Puma llegó más y mejor.

El yerro visitante estuvo en la puntería de hombres como Jeffry Montoya o el mismo Calvo, quienes la “volaron”.

Contrario al buen trabajo del AS Puma, en todo el primer período Santos nunca encontró quién llevara la pelota.

Mario Víquez, convertido en enganche, no le supo sacar provecho a los veloces Andrey Francis y Kenneth Dixon.

Lo poco que hicieron los guapileños fue autoría individual y en ambas los detuvo Román Arrieta.

Esta vez, por lo menos en la primera parte, estuvo ausente el talento de José Pérez, al que inteligentemente los sureños le secaron el fútbol con mucha marca.

En el complemento los generaleños ya no fueron tan agresivos, pues Anthony Calvo había salido lesionado y su fútbol pasó a ser de pelotazo, sin circulación.

Ante tal ausencia, Jeffry Montoya tomó la batuta con un tiro libre que De Lemos despejó.

Así, sin Calvo y con Rodríguez cansado, Santos adelantó las líneas y comenzó a merodear el área, primero con una tijereta de Francis que Arrieta sacó, y luego, a nueve del final, con el tanto de Edder Munguío que puso el 1-0.

Desesperado, AS Puma también se fue arriba, mas esta movida deparó el segundo dardo local, ya que a hombres como Andrey Francis es muy peligroso darles espacio.

Este limonense creó el segundo gol al correr y dársela a Ludueña, quien dribló a Arrieta y marcó.

Con las uñas, y a veces un toque de desesperación, Santos insiste en meterse en el pelea.

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