Por: Johan Umaña V. 1 octubre, 2014

Saprissa le ganó a Alajuelense la final del Torneo de Verano. | ARCHIVO
Saprissa le ganó a Alajuelense la final del Torneo de Verano. | ARCHIVO

Desde que volvió al banquillo de Alajuelense, el entrenador Óscar Ramírez advirtió una y otra vez que en Saprissa le estaban aplicando un estudio fuerte. Sabía que su colega y amigo, Rónald González, le estaba tomando el pulso con la mente puesta en los clásicos y las finales.

El tiempo confirmó las sospechas de Machillo, pues de a poco Rónald fue aprendiendo a medirle los encuentros al metódico entrenador manudo y ganarle los partidos.

El primer clásico oficial entre esos dos entrenadores fue un aventurado 4-4. Rónald quiso sorprender con línea de cinco en defensa y por poco acaba saliendo goleado en un trepidante juego.

El segundo clásico fue totalmente de la Liga. Una contundente victoria eriza, por 3-0, también en La Sabana, que de una planteó las condiciones para las semifinales de ese Torneo de Invierno 2013.

En las instancias finales nuevamente Ramírez salió airoso en su camino a la final y el título. González ganó en La Cueva, pero perdió en el Morera Soto y la ventaja deportiva lo dejó eliminado.

Hasta ahí. Lecciones aprendidas y el Saprissa de Rónald no volvería a perder un clásico oficial.

La primera fase del pasado Verano se saldó con un empate sin goles en el Nacional y un triunfo morado, por 3-1, en el Ricardo Saprissa.

Toda esa fijación por vencer a la Liga pagó dividendos, González tenía claro que el camino al título irremediablemente lo iba a llevar a pasar sobre Machillo.

Y así fue. La final por el título 30 (ambos clubes llegaban con 29) fue de dominio saprissista: se saldó con empate en Alajuela y triunfo, por la mínima, en Tibás.

Ahora le toca a Jeaustin Campos, quien solo perdió dos de los 18 clásicos que enfrentó como entrenador morado, mantener ese dominio de este año e intentar aprovecharse del archirrival para cerrar la crisis que vive la S.