Por: Eduardo Baldares 8 agosto, 2016

De la última época dorada de la Liga Deportiva Alajuelense quedan suficientes integrantes de la columna vertebral como para intentar reverdecer laureles con un esquema similar al aplicado entonces por Óscar Ramírez.

No importa que jugara feo, generándole taquicardia a sus aficionados, anotando y –acto seguido– encerrándose. Era efectiva y punto. Cinco títulos lo demuestran. Y allí siguen Pemberton, Acosta, Gutiérrez, Salvatierra, Meneses, Gabas, Valle y Guevara. Ocho son suficientes elementos como para justificar la reconstrucción y en eso se encuentra José Giacone, el nuevo director técnico rojinegro.

Aquella Liga de Ramírez, exitosa, fue concebida estratégicamente para ser sólida atrás, recibir pocos goles y construir combinaciones tácticas de acuerdo con las características de los rivales y de los entornos para ganar los partidos.

¿Qué importa que la chotearan diciéndole “Liga Defensiva Alajuelense”? Bueno... el problema es que, internamente, sí les importó, comenzando por el propio Machillo Ramírez.

Entonces, condicionados por críticos inteligentes como, por ejemplo, Jeaustin Campos y Jafet Soto, los manudos trataron de cambiar el chip conservador y fue entonces que dejaron de ganar campeonatos.

Sumaron fenomenales fases de clasificación, con récords incluidos, pero sucumbieron en postemporada.

Ramírez renunció tras no poder conquistar nuevos títulos con un estilo más ofensivo, logro que tampoco consiguió el colombiano Hernán Torres ni su sucesor, Javier Delgado.

Si bien El Sheriff Delgado intentó “meter el bus” en la final ante Herediano, no le surtió efecto, porque no fue su sistema habitual ni lo concibió como estrategia desde que asumió las riendas, sino que fue una variante táctica de última hora.

Entonces, la directiva decidió darle el timón al pragmático José Giacone, seguidor del “antiguo” Óscar Ramírez.

Defensivo y meticuloso, está tratando de reconstruir aquel Alajuelense hermético que ganaba por un gol (pero ganaba).

Su problema es un problema nacional: la gran cantidad de gente que confunde jugar bonito con jugar bien, como si fueran lo mismo.

Si a José Giacone lo dejaran en paz, jugando feo y bien (siendo efectivo y ganador), como lo fue Ramírez en su mejor momento, el proyecto Invierno 2016 podría tener éxito, pero se le está presionando desde las redes sociales y desde las gradas vacías para que fusione estética con resultados. ¿Tiene materia prima adecuada? (sonido de grillos).