Si bien el que anotó el gol del triunfo ante Guadalupe (3-2) fue Fabrizio Ronchetti (87'), el Chiqui cambió el partido

Por: Daniel Jiménez 10 septiembre
César Martínez intenta huir de la marca del brumoso Irving Calderón.
César Martínez intenta huir de la marca del brumoso Irving Calderón.

Rándall Chiqui Brenes es fiel reflejo de Cartaginés. No claudica. Lucha, con todo, aunque la batalla parezca perdida. Una y otra vez. Una y otra vez... Y así sucesivamente.

Si bien el que anotó el gol del triunfo ante Guadalupe (3-2) fue Fabrizio Ronchetti (87'), el Chiqui cambió el partido.

A once minutos del final apareció cuando ya todo estaba perdido. Marcó el 2-2 que catapultó la victoria ante un Guadalupe que se olvidó que el fútbol es de 90 minutos y no de cinco.

Los brumosos por poco pagaron caro entrar dormidos luego del descanso. Regresaron al campo del Colleya Fonseca como si no jugaran un partido de fútbol. Con demasiada pasividad. Sin sangre.

Guadalupe aprovechó todas esas displicencias y en cinco minutos abofeteó a los blanquiazules en dos oportunidades, mismas que bastaron para un 2-0 parcial.

El atacante mexicano Aldo Magaña vulneró el arco de Luis Diego Rivas por partida doble. La primera vez fue de cabeza (47') y la segunda de zurda (50'). Con el segundo tanto, parecía que se acababa el partido. Así... recién salidos de los camerinos, como si no faltaran 40 minutos por jugar.

En ambas anotaciones hubo un común denominador, además del olfato goleador de Magaña: los fallos del central Kevin Fajardo.

¿Qué se hizo aquel Cartaginés aguerrido? Sí, aquel que luchaba a todo pulmón; aquel otrora rival que le jugaba de tú a tú a cualquiera. Eso no se vio hasta que tuvo la soga al cuello.

Una máxima del fútbol es que un jugador no puede hacer todo. Los cartagineses deben saber que Rándall Brenes no va a aparecer siempre in extremis, aunque así el propio capitán lo quiera y lo haga, como este domingo.

Además de Chiqui, lo más rescatable de la Vieja Metrópoli fue el guardameta Rivas. Notable. Con proyección, reflejos y carácter. Se le notó cada vez que sacó el balón del fondo de la red, ese gesto de amargura cuando hay que recoger la pelota detrás de la línea de cal.

Los dirigidos por Javier Delgado se acordaron de jugar y tuvieron un destello. Fue al 65' por medio de Gustavo Díaz, quien cerró en el área chica una acción creada por el sector derecho.

Con ese tanto, los guadalupanos se resguardaron y jugaron a la contra, situación que les permitió estar de cara al gol, pero sin concretarlo.

Posteriormente, llegó el tanto de Chiqui Brenes (79') y, en el epílogo, Fabrizio Ronchetti venció al portero Luis Torres para concretar el 3-2 definitivo.

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