Chuchequeros lograron contener el ímpetu que tuvo Guanacasteca

Por: Ferlin Fuentes 2 marzo, 2015
El portero Édgar Villalobos de Guanacasteca intenta despejar el esférico ante el asedio puntarenense. | JONATHAN JIMÉNEZ
El portero Édgar Villalobos de Guanacasteca intenta despejar el esférico ante el asedio puntarenense. | JONATHAN JIMÉNEZ

Nicoya. Guanacaste. Puntarenas FC hizo su negocio ayer al empatar de visita 1-1 en la cancha de Guanacasteca, en la ida de la semifinal del Torneo de Apertura 2014 de la Liga de Ascenso.

El juego fue un ejemplo claro de lo que significa sudar en Segunda, pues la calidad le cedió terreno al coraje. A esto le abonamos que los equipos representan dos cantones que arrastran una bonita rivalidad.

Dos cambios (uno en cada equipo) antes del 26’ por lesiones musculares son ejemplo de la intensidad con la que se disputó cada balón en el infierno nicoyano.

Los dos equipos se olvidaron de poner a jugar a sus volantes, pues la premura era llegar lo más rápido al área rival, por lo que era una utopía observar un ataque con buenas transiciones.

La primera opción clara de gol la tuvieron los chuchequeros, en una acción llena de virtud naranja y complicidad de la zaga local.

Ricardo Sardinita García movió la banda derecha en una jugada de pared con su compañero Román Calvo, quien lo dejó de cara al arco, sin embargo, erró al rematar muy cruzado de pierna derecha.

Guanacasteca salió del descanso con otro plan; decidió trasladar el esférico por los costados y así maniató a los porteños, quienes no tuvieron otro camino que recurrir al pelotazo para generar respiro a una zaga que pasaba apuros.

La llave para abrir el marcador la encontró el PFC en el único despiste de la ADG. Mario Camacho recibió el esférico tras un saque de banda, arrastró dos marcas y logró extender a Luis González.

El exfutbolista de AS Puma estrelló el balón en el paral izquierdo del marco de los nicoyanos, pero el rebote lo tomó Calvo para empujar la bola al fondo de las redes, al 69’.

La ADG encimó y tan solo dos minutos después, José Torres (quien ingresó al 70’) recibió un balón en un centro de José Martínez y de un derechazo puso la igualada.

Después de ahí, las acciones peligrosas fueron en el arco de los visitantes, quienes supieron aguantar el bombardeo pampero.

Puntarenas salió vivo y lleva la serie a su casa, el Lito Pérez, este sábado a las 7 p. m.