Generaleños se clasificaron a las semifinales del Torneo de Copa

Por: José Luis Rodríguez C. 27 julio, 2015

Cartago. El tanto de Ronchetti, que llegó con grito de urgencia a nueve minutos del final, podría ser la salvación del Cartaginés en el Torneo de Copa.

Aquella anotación, que representó el empate a uno frente a Pérez Zeledón, mantiene a los brumosos con respiración asistida, ya que podría clasificarlos a las semifinales como mejor perdedor, eso siempre que Santos pierda o empate con la Liga este miércoles en Guápiles.

Según el formato de la competencia, a semifinales clasifican los tres primeros y el club que acabe como mejor perdedor.

Tomando en cuenta esto, Cartaginés pasa si Santos le empata a la Liga por menos de cuatro, ello debido a que los paperos en la serie ante Pérez marcaron cinco.

Otro resultado que mete a los brumosos es que Santos pierda por cualquier marcador.

Pedro Leal (23), lateral izquierdo de Pérez Zeledón, despeja un balón ante el salto impotente del Chiqui Brenes, muy inferior. | ALONSO TENORIO
Pedro Leal (23), lateral izquierdo de Pérez Zeledón, despeja un balón ante el salto impotente del Chiqui Brenes, muy inferior. | ALONSO TENORIO

Así, con la “ayuda” de la suerte es como Cartaginés llegaría a la siguiente fase, ya que ayer mostró muy poco en la cancha.

Pese a que su mediacancha tiene a Adrián Marrero, Mauricio Castillo y Álvaro Sánchez, “tocadores” con vocación ofensiva, es poco o nada lo que generan.

Castillo, pasado de peso, fue el único que quiso llevar la pelota, pero Marrero y Sánchez no figuraron en toda la primera parte.

Sin ideas, Randall Brenes y Alejandro Aguilar se cansaron de pedir la “bola”, siempre custodiados por una zaga generaleña firme y sin ningún orificio.

En el bando generaleño los nombres son escasos, mas sí existe mayor cohesión y sangre, lo que explica como le dio vuelta a un marcador de 2-4 allá en su casa, para ganar 5-4, y el 1-1 ayer.

Mientras Cartaginés deambulaba, los del sur hicieron el 0-1 al 23 gracias a Jeffry Montoya.

Desde ese momento los sureños cuidaron su clasificación y aguantaron hasta que Ronchetti, a nueve del final, cazó un centro del Jardel Quirós, hijo del Chime, para dejar a los brumosos con respiración asistida por dos días.

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