Por: Rodrigo Calvo C. 30 septiembre, 2014

Paul Mayorga perdió la compostura apenas el equipo que dirige, Moravia, sufrió la anulación de un tanto legítimo en la final del fútbol femenino tico.

Su carácter dejó de ser mesurado desde el minuto 16, tras el gol olímpico de Carolina Durán que no fue avalado por la árbitra María Flores, por una carga inexistente de Ana Vilkia da Costa a la arquera morada, Julieth Arias.

Ahí apareció el nerviosismo y el movimiento de un lado a otro del banquillo local de Paul, que luego transformó en gritos e improperios al cuerpo arbitral.

“No entiendo por qué nombraron a esta árbitra y no a la que está de cuarta” (Kimberly Sánchez), se quejó el actual entrenador de porteros de la Liga frente a la delegada de las silbateras.

Ivonne Rodríguez (centro) jugó los últimos 5 minutos de la final. | ADRIÁN SOTO
Ivonne Rodríguez (centro) jugó los últimos 5 minutos de la final. | ADRIÁN SOTO

Su proceder irascible al tirar cosas, golpear la puerta del camerino y gritarle “instrucciones” a sus pupilas con una bravura desproporcionada dejó sorprendido a la afición, la prensa y los delegados.

El estado de ánimo de Mayorga se fue calentando más y más, sobre todo al perder el título, que lo frustró y lo hizo golpear a la futbolista de Saprissa, Ivonne Rodríguez, a quien zancadilló cuando ella pasaba frente al banco de suplentes y les gritaba “¡Somos campeonas!”.

“¡Todo se lo regalan!” (al Saprissa), vociferó mientras sacudía la puerta del vestidor, en la desprotegida cancha del Barrio El Socorro, en San Miguel de Santo Domingo.

Poco después, gritó insultos a las moradas y hasta retó a los golpes al técnico rival. Un episodio bochornoso de violencia deportiva.