Por: Eduardo Baldares 10 febrero, 2015

Si ayer la estrategia camino a Brasil 2014 fue poner asistentes jóvenes y prometedores, para que aprendiesen del DT consumado, hoy, rumbo a Rusia 2018, se impone la táctica inversa: nombrar asistentes experimentados, para apoyar al novel seleccionador, Paulo César Wanchope.

Chope tiene bagaje internacional, tanto por su dilatada trayectoria como jugador en la Sele y clubes de Inglaterra, España, Argentina, Japón, Catar y Estados Unidos, como por sus estudios en Gran Bretaña. Además, tuvo la bendición de aprender a la par de un maestro de la táctica, Jorge Luis Pinto, durante todo el proceso anterior. Aporta continuidad.

Pero le falta comer zacate desde la zona técnica. Carece de esa experiencia que solo da haber dirigido muchos, muchos partidos, clásicos, semifinales, finales, encuentros contra clubes mejor constituidos del exterior, grandes victorias y dolorosas derrotas.

De primero en la lista de posibles asistentes visualizamos a Óscar Ramírez. Tiene un perfil bajo, es humilde, parece incomodarle ser centro de atención. De asistente, puede dejarse el bigote como le plazca, vestir lo que le dé la gana y, si quiere, no se peina.

Ramírez ha disputado seis finales de campeonato nacional como DT, de las cuales ganó cinco, siempre al mando de la Liga. Sabe bien la función de asistente, porque fue el brazo derecho de Hernán Medford en el Saprissa, tercer lugar del Mundial de Clubes. Y, ante todo, es un estratega certificado, de esos que se desvela pensando en geometría futbolística, líneas de tres, cuatro o cinco, dobles o triples candados, juego vertical o escalonado, siempre con el rival en la mira.

Hay más candidatos: el propio Medford, Jeaustin Campos, Javier Delgado, Rónald González y, sobre todo, Alexandre Guimaraes, el más internacional de los técnicos ticos, cosmopolita, mundialista como jugador y DT, entrenador en Costa Rica, México, Panamá, Guatemala, Emiratos Árabes Unidos y China.

No sería descabellado. Zagallo, campeón del mundo en 1970 como DT, en 1994 repitió título, pero como asistente de Parreira, quien, a su vez, asistió a Scolari en 2014. Bilardo, monarca de 1986, asistió a Maradona en 2010. Solo se requieren humildad, lealtad, patriotismo y alcanzar un acuerdo justo en el plano económico.