Por: Eduardo Baldares 18 abril

Tras la celebración del título invernal, los inclementes rayos del Verano parecieron evaporar la nómina del campeón nacional. Migraron al Norte Francisco Calvo, Adolfo Machado, Roy Miller y David Guzmán. Encima, a medio peregrinar se largaron sus dos “nueves” natos, Rolando Blackburn y Álvaro Saborío.

¿Qué hizo don Carlos Watson? ¿Se puso a llorar? ¿Se curó en salud? ¿Puso pretextos? ¿Pidió contrataciones exorbitantes? No. El dos veces monarca nacional y una de Concacaf al mando del Saprissa se arrolló las mangas. Con la planilla tibaseña más limitada de los últimos años, erigió a los jóvenes Julio Cascante y Justin Salinas como baluartes defensivos, blindados por el regreso triunfal de Heiner Mora por ambas bandas (según los requerimientos del club). Cristian Martínez asumió la contención y no faltaron oportunidades para que novatos como Jaylon Hadden, Randy Chirino y Marvin Loría fueran tomando confianza. ¿Resultado? Saprissa aseguró el liderato general, cupo en una posible final y su lugar en la ronda élite de la próxima Liga de Campeones de Concacaf.

Históricamente, Limón es quizás el equipo más afectado por los depredadores no internacionales, ¡sino locales! Así, tras clasificarse a las semifinales del Invierno 2015, sufrió las salidas de Dexter Lewis, Christian Rivas, Allan Duarte, Esteban Maitland, Diego Díaz, Erick Scott y Jossimar Pemberton, y ya antes había perdido a Mayron George. ¡Ocho titulares! En lugar de hundirse en la laguna de las excusas, Horacio Esquivel se sumergió en la búsqueda de talentos en las canteras y torneos regionales limonenses. Hoy, con el regreso de Lewis y Scott, se apresta a jugar la segunda ronda.

Johnny Chaves tampoco lloró cuando se fueron Edder Cruz, Kenneth Dixon, Andrey Francis, Kevin Fajardo, José Carlos Pérez y Kenneth Cerdas... y lleva dos clasificaciones seguidas a postemporada.

Hernán Medford se aguantó las partidas de Gerson Torres, Yendrick Ruiz y Jonathan Hansen... y está en pie.

En cambio, Alajuelense y Cartaginés no sufrieron éxodos porque les arrebataran jugadores, ¡sino porque ellos mismos quisieron! Salvo por Cordero y De Lemos, respectivamente, se reforzaron mal, jugaron peor y ahora Benito Floro le echa la culpa a los postes ingratos que rechazaron algunos tiros erizos y Jeaustin Campos desvía la atención hacia los árbitros y la prensa.

Señoras, señores: Clasificaron los cuatro mejores equipos. Punto.

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