Por: Ferlin Fuentes 22 mayo, 2015

Alajuela

El Rosabal Cordero no será el lugar apropiado este fin de semana para quienes disfrutan de un juego de fútbol donde los actores pintan el terreno con dos o tres jugadas de pared seguidas, adormecen la redonda con una considerable seguidilla de pases o aquellas grandes sociedades que inesperadamente hacían una de las suyas y levantaban al público.

El romanticismo no tiene cabida, busque una final de los noventa en Youtube que llene su gusto.

Las finales se ganan, reza la jerga futbolera. Y tiene toda la razón, lo que quedará en la retina es aquel equipo levantando la copa en medio de papeles rojos y negros o rojo y amarillos. El cómo se consiguió la 24 o la 30 pasará a un segundo plano, perderá importancia entre la masa desenfrenada por la victoria.

La nueva doctrina esquematiza todo en el equilibrio. Libreto que garantiza el éxito, fieles ejemplos son el colombiano Jorge Luis Pinto y el técnico Óscar Ramírez. El primero escribió la página sagrada del fútbol nacional en Brasil 2014, el criticado puso a todo un país de cabeza, incluyendo a sus detractores. Por su parte, el Macho, está a un paso de igualar a Marvin Rodríguez quien tiene el récord como el técnico más ganador del balompié tico con seis campeonatos.

Odir Jacques, con la misma posibilidad que Ramírez, se unió a la moda. Su estilo, de meter cinco si me meten seis, no está 'in' y el rojiamarillo demuestra que también maneja movimientos claros que denotan trabajo y que el desenfreno por conseguir goles puede salir carísimo.

No hubo un equipo que presumiera de un buen juego en la fiesta grande del Verano. Saprissa fue anulado en el Morera Soto y en su patio decidió bombardear con pelotazos a una Liga que le devolvía los misíles casi que de rebote. El Santos también optó por la misma fórmula.

Los románticos del fútbol no están invitados para el juego de mañana, la final será para los amantes del estilo Mourinho.