Por: Eduardo Baldares 2 mayo

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Por las alineaciones que presentaron ambos equipos, a 60 minutos del pitazo inicial, “el clásico del buen fútbol” dejaba ver a un claro favorito: Herediano.

A las mil veces comentadas partidas de enero, casi todas de la contención hacia atrás (Machado, Miller, Calvo y Guzmán), se sumaron la sanción a Julio Cascante y la convocatoria a la Sub-20 de Yustin Salinas, los dos centrales que mejor parecía haber amalgamado don Carlos Watson.

Otra vez, en lugar de lamentarse, el caballero de los banquillos se arrolló las mangas y trabajó toda la semana con su enésima pareja defensiva de la campaña: el lateral Heiner Mora y el cuestionado Dave Myrie, en la mira de un sector de la afición por algunos errores de bulto.

Encima, se lesionó el che Mariano Torres (ya había sido dado de baja Anderson Leite), y en una decisión entre valiente y arriesgada, don Carlos alineó a dos novatos en la media: Hadden y Villegas, en lugar de Martínez y Medina.

Ciertamente, Elías Aguilar brilla por su ausencia, ¿pero acaso la florense no es la planilla más completa del país? Además, tras la paliza 5-1 que le había propinado Limón, ¿no era la gran oportunidad de echarle más sal a la herida saprissista atacándole temprano, hiriéndole rápido, pero con inteligencia? Por supuesto que sí. Cuando lo ofendió con todo, ¡por fin!, ya avanzada la complementaria, se notó la gran superioridad del Team .

El problema fue que Herediano llegó sobrerrevolucionado a Tibás, peligrosamente caliente, con la cabeza más puesta en el arbitraje que en el partido, viendo robos hasta cuando no los había (no se pitaron dos penales para cada lado, pero los que se sancionaron estuvieron bien), reclamándolo todo y volando golpes ante la permisividad del juez. Más bien se salvaron de ser expulsados Brown y Acosta.

Entonces, a una S mermada, modesta, le bastó la claridad táctica de su DT cerebral para contrarrestar y sobrevivir cuando lo tenía todo en contra. Así, Heredia dejó que el local le equilibrara la balanza, y al final el 2-2 fue un botín para un Saprissa lleno de parches y un Team al que le faltó decisión (al principio) y frialdad (al final) para sentenciar en pies de Pardini y Mambo, antes del penal infantil de Brown. Fue empate, pero estratégicamente ganó Watson.

En la tabla, Santos va bien, con la medida inglesa; morados y florenses ya cedieron puntos de locales y Limón es una tromba... que se diluye fuera del Juan Gobán.

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