Por: Antonio Alfaro 24 septiembre, 2016

¿A usted le parecía injusto cuando Keylor Navas volvía al banquillo después de una buena actuación, solo porque el puesto le pertenecía a Iker Casillas, como si pudiera inscribirse en el Registro de la Propiedad una parcela en la alineación?

¿A usted le pareció injusto cuando el Real Madrid pensó en transferirlo, mientras Navas no hacía otra cosa que salvar la portería blanca?

A mí, sí.

Por eso, lo recuerdo ahora que el titular es (o fue) un tal Kiko Casilla (como una vez el de Pérez Zeledón fue un tal Keylor Navas).

Kiko, que con tanto esmero había cuidado el arco durante siete juegos en ausencia de Navas, recibió este fin de semana el reconocimiento de Zidane, titular pese al regreso de Keylor. Lo merecía.

De buenas actuaciones en el presente torneo, ese tal Kiko no es una casualidad, sino el arquero con más tapadas en la liga española en las temporadas 2013-14 y 2014-15, cuando era el número uno del Espanyol.

Hoy usa el 13, el de la “mala” suerte, el mismo que portó Navas en la época de aguante, paciencia, esfuerzo y poca recompensa en las alineaciones. Casilla encarna la misma ilusión que tuvo el tico, de jugar al menos un partido más. Otro. Uno más. Zidane se lo dio.

Hasta ahí parece justo.

Destacado en el juego aéreo, con 1,91 m. de estatura –quizás el aspecto menos fuerte de Navas–, Kiko no había tenido mayores inconvenientes, hasta que ayer se mostró endeble en el segundo tanto de Las Palmas, uno de esos goles que no alcanzan para culpar al arquero, pero dejan la sensación de que faltó aplomo, esa confianza de sentirse el inamovible, la misma que le faltó a Keylor en otros tiempos.

Hasta aquí, su actuación le permitió al cuadro merengue no sufrir la ausencia del tico. Con seis goles recibidos en seis fechas de la liga, en un Real Madrid que suele anotar más de un gol por partido, Casilla estuvo a tono con el liderato.

Los números de Keylor, sin embargo, son claramente mejores: ocho goles en 11 juegos en la temporada 2014-15 (cuando no era estelar) y 35 goles en 45 juegos en la 2015-16.

No es culpa de Kiko Casilla que la ventaja merengue se haya reducido a un punto sobre el Barça , pero en esos días en que el Real no traduce en goles su dominio, hace falta un Keylor Navas. ¡Caliente Navas!